Con sonoridad de bronce el día se abre
A Stigmâtta
A Isabel Reyes
A Raffaela
(POEMAS)
1.
¿Son más los días de lluvia que los de sol?
Yo diría que no.
Y para un sol con flores y cosas lindas, la
lluvia pasa.
Yo lloví una vez sobre tu tierra seca
sobre tu silencio árido, sobre todas tus cosas
consagradas hacía mucho como un
huerto y que la primavera no pasaba
a recoger yo lloví y pudiste la primavera.
Yo no era indispensable ni bueno, ni
mejor ni sueño.
Todo tu ritual diario se detiene hora
por hora sobre el sueño de lograr un
sueño. Yo te regalo ahora desde aquí
mi soledad sin tristeza, mi silencio
sin primavera y sin lluvia; mi huerto
sin labriego que vive igual, porque
donde la tierra no amamanta flores
las hormigas que también tienen
un lugar, hacen su iglesia. Yo no necesi-
to lluvia para mis hormigas, pero un
día se me mojaron las manos, toda
mi tierra rodó crecida por dentro
de campanas y me creció una flor
azul donde las manos se juntan
por adentro.
El mundo, para todos es una tenaz
manera de ser con todas nuestras
cosas, y por eso para que no tuvieras
hormigueros todas mis hormigas tejieron
una flor sin palabras que guardaba
tu nombre como un viejo fervor.
Yo te acerqué la flor como una
última manera de mi lluvia sola
y el mundo te recuperó de nuevo
con la espalda vuelta a la tristeza
y el corazón alto esgrimido para
continuar la espera que empezó tu
sueño.
Gracias por haberte sido bueno, por
temblarme la mano, ronca cuando
te escribo, por tener alguna noche, raíces
que siempre han sido piedras. Gracias por
decirme gracias y por no haber sido más
allá de una noche otra cosa que un
sueño confuso.
A la hora del mundo todo lo que te
alcance la tarde espera su hora.
Ya pasó mi hora, la hora de ser una
noche, de tener una flor clavada en
una piedra.
Yo también recupero mi mundo,
mis calles verticales, mis trincheras
mi egoísmo cotidiano mi olvido, mi
mentira y mi tristeza renegada que
alguna noche cuando no recuerdo
que ya te he olvidado te regala su
último oficio para nombrarte.
Y por eso gracias también, por regalarme
esta tristeza corta esta manera de poder ser
lejanía.
Yo nunca tuve raíces, y la lluvia
se volvió a las nubes porque yo no uso
primaveras.
Hoy por fin mi corazón (¿corazón?)
se asoma al sol.
Tu mejor manera, el mundo que
yo nunca he sido te recoge y
yo guardo sin que nadie sepa
una noche separada de tus días
para que tengas un recuerdo olvida-
do que te nombre más allá de tu
vida.
2.
Ésta fue la primera carta que te escribí Chichita de azul
redonda. Ahora, casi un año o más después, una distancia para
siempre después no sé qué decir de que todavía no
sé qué decir de haberte no sé qué decir mañana
no significa decir en futuro, sino decir cosa mañana.
3.
Y hablamos de lejanos países de silencio
de largos destierros
y decíamos tal vez, la única certeza que nos
queda todavía.
Hoy lejanos de nosotros
guardamos la ancha pesadumbre de domingos
ese lento sabor de espera sin después.
Y echábamos redes a nuestros largos mares
preguntando rostros y nombres
e intentábamos hallarnos profecía.
porque fuimos a buscarnos al asombro
de sabernos antes de haber sido.
4.
Hubo confidencias que no debieron
ser respuestas.
5.
¿Qué no tiene manera?
6.
Quiero clavarte mi grito de sol
un pájaro de destierro que persigue prima-
veras
recuperará tu verano clausurado
de ritos graves
y tumbas cotidianas
Por eso puedo cantar
la voz me crece de tu imagen
como un poco de tus cosas
y se te acerca deponiendo comarcas de
silencio y sombras.
Para enderezarte los recodos
donde el sol no apacigua tus acechos
Un buzo de distancias
recupera tus largas soledades sin testigo
Por eso para dejarte una canción de mar
eterno olvido de los caracoles
levo anclas en mi garganta sin campanas
y te dejo mi canto sin amigos.
7.
para olvidarte desde el nunca
para decirte adiós desde la siempre lejanía
8.
tanteo tu rostro que corriges diariamente
digo si llegas a sufrir quiero
salvarte,
entonces me abro paso entre la duda
de tus
cosas.
Te pareces a mi alma a la
hora de en que tu imagen
surge dulcemente.
9.
Yo, redondo, púlpito, me digo
una manera de que el mundo sea
Cuando yo, existe lo que me rodea
creatura que es por un testigo
Todo espera su vez mientras yo sigo
todo tiene el según que yo lo vea
el tiempo tiene el pulso que mi ritmo crea
10.
Quiero hablarte
en una tarde infinita de presagios azules
de sonoros pájaros que parten rumbo al sueño
Para que sepas la extensión de tu silencio
Que es todo lo que asciende más allá de tus
palabras
Quiero decir que tienes una manera
del mundo
asumir nombres y manos es tener palabras
pero donde acaba tu distancia
hay otros ritos que tú no conoces
El siempre nunca de tu larga lejanía
es un poco de la diaria soledad
que exclamas, sin raíces,
Allí se levantan rostros vacíos
como el lugar de otros ídolos
otros labriegos y otros templos.
Yo tengo un huerto de cotidiana primavera
no me asombro de mis pájaros
diariamente soy testigo
pero a veces paso a recoger el mundo
y me siento solo sin certeza
de lo que no he tenido.
Ya no hay tiempo de haberlo recogido
pero tengo mañana todavía
Por eso quiero hablarte en una
tarde infinita
de los largos silencios al costado de
tus días.
11.
Para clavar en tu silencio la raíz de mi garganta
y derrotar las largas trincheras de
rituales sombras
para desenterrar un pájaro de empeño que te empuja
y hacer con mi albedrío la libertad
de tus alas
Levo anclas de mi barco de destierro sin principio
y desboco de azul mi paloma de diluvios
Al otro lado del silencio eres un poco el
mundo
Y hasta allí levanto el canto que se me vuelve
grito.
12.
Yo acaté mi recodo, me crecí el silencio
taché todas las cruces de mi cementerio
(ahora no sé dónde rezar)
callo a cada campana
a cada grito maniatado que me fue tu
olvido
13.
La mejor manera de mi garganta es
la verdad o el silencio por eso callo.
14.
Guárdame
cuando la luna llena de tu corazón
sea la alta locura de sangre
del mar contra las piedras
A la hora del rezo que ya ha perdido el ídolo
deponiendo dogmas
yo seré lejanamente amigo
15.
Voy a buscarte
pasaré por tus horas de manzana
como el canto tibio de los pájaros
en la tarde infinita sin campanas.
Echaré mis redes a tu sueño
como un caracol que empieza en tu
silencio
Para romper en flor el ancho invierno
donde nunca supiste la mañana.
Yo soy tu amigo
pasaré a recoger tu voz que nunca ha sido
y el canto será desde tu cuello
para alcanzarte la vieja profecía
que me sube de la historia por la espalda
Y el tiempo será
llegaremos a la hora que espera por nosotros
porque somos el día
y las cosas pasan en los dos para buscar
su nombre.
El sueño ya te llega hasta las manos
los ritos clausurados
quieren alzarte el pan
Yo soy tu amigo desde siempre
lo he aprendido donde empiezan tus horas
por eso
pasaré como las saladas
abejas
a buscarte donde tienes la mañana.
16.
Yo soy hoy el amigo de tu lejanía
desde aquí levanto vacíos estandartes
trofeos sin derrotas
y campanas sin domingos.
Alzo solitarios páramos de silencio
donde tus manos, pájaros partidos
hace mucho
no se van a secar vencidas de verano.
Yo soy el amigo de tus horas remotas
tus tácitos silencios que nadie
pregunta
porque el mundo levanta tu vez,
(la primavera no amamanta
los pordioseros del otoño)
y más allá de tus veces yo recojo
los bolsillos de tus días
los recodos
las palabras que no tienen rostros
y los himnos que no come nadie.
Yo te quiero así, hueca
como
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17.
Eres un trayecto de historia vacía
18.
El lápiz es el testimonio de mis ideas.
A diario recojo el mundo, y escribo lo que
se me ocurre. Pero, ¿qué se me ocurre?
El láoiz es el testimonio de mis ideas?
19.
Es la tristeza
estoy de noche como una raza de solitarios,
y no conozco mis hermanos.
Desde lejos, en el olvido circular de los relojes,
vienen aboliendo campanas
gigantescos ritos de mecanos y de álgebras.
Las abejas son un error de los insecticidas
y yo no tuve aún la hipocresía de morirme
y ser importante como los silencios.
La ciudad es un panal de cuadradas soledades
tras de algunos muros se doblan las parejas
tanteándose brutal los cementerios.
Y yo erijo los hitos de mi historia
como un largo camino, canto mono
corde de mi sola manera de cantar
Es la tristeza, larga historia
de llorar sin testimonio
y olvidar de madrugada como un loco.
20.
Tú, guitarra de manzana
me arrancas mis más melodiosos
silencios.
me asestas tu historia
zofrenando mis vacíos y erigiendo
tumbas donde rezo a los desconocidos
Morir a ojos calientes
ciénagas de música;
cierta profecía equivoca mis lenguajes.
aquí soy
como los monstruos.
21.
Aquí estoy amiga
levantado ante tu espacio
tanteándote el silencio.
La hora sube de la distancia
y tú bajas al verso.
22.
Aquí soy amiga
hablando de nosotros como de viejas guerras
contándonos los pájaros que nos quedan
aún
La historia sin recuerdo que nos queda.
Desde aquí y desde tu soledad
largos recorridos de silencios, somos.
Hoy quiero decirte,
(siempre grito para que mi voz se te
parezca)
por eso mis cosas se acomodan
sobre maneras de ausencia
como haciéndole un lugar a tus distancias
Hoy quiero decirte, quiero cantarte
sangrarte tierra afuera de la garganta
partida
alarido de sol, que tú seas mi grito
otra manera de silencio
23.
Ensangrentado de silencio
resucito entre los escombros de mi
última batalla.
Alguien pasa a comentar mis soledades.
el caracol pierde su historia sin testigo
alguien se lleva mi secreto de mar entre
los vientres.
Ahora es de noche
y es el mundo
también es la tristeza, y estoy
al silencio
Mientras el mundo
y los oficios se consagran a las
paganas sepulturas
derogando viajes remotos sin
relatos.
Los ojos se alzan sobre las brujas
y los niños asesinan al otro lado del
miedo.
Yo tengo silencio
grito de silencio, muero de
silencio
Castillo de cristal
y sol afuera
porque mi soledad se obstina
en mis acechos.
El mundo sigue siendo afuera
porque soy el necio
que enumera sus tristezas
con tinta.
24.
Un día mi tinta será
sangre,
saliva de estrellas
congeladas más acá del invierno
como unas flores para siempre.
Nunca he dicho amor
porque no tiene rumbo
mis ríos mueren en mis
manos
y mi tinta será
(o es un sueño) sangre,
porque aún no digo amor
y el insomnio
me obstina la poesía
25.
Vaso de cal
voy a beber de mi adobe en tus
manzanas.
Como un púlpito de trigo que se alzó
desde remotos embriones
sin testigo
sin largos peregrinos hambrientos
Me funda tu ordinal persecución
de razas
desde un número lejano
que me alcanza
Vaso de cal
digo luna, hornero o madeja
de miga
donde los cisnes de la savia no
tuvieron primavera.
Allí, para ser mi propio hijo
clavo mi sed de historia
mi ebriedad de abeja y de labriego
y te exprimo la tierra
por el pecho
26.
Quisiera querer,
para convertirme en mí.
Soy vano intento de existencia
vacía poesía
como una canción con voz
de madera.
Aún el tiempo no me alcanza
porque estoy atrasado a
mis telares
porque soy un huerto aún no
consagrado
y si no soy ni siquiera
el después de ningún huerto
soy el errante suicidio
que me alcanza de otra
vida.
27.
Hoy me sobra voz para el silencio.
El cielo tirita
y el corazón tiembla
lejano de mar y alto de sombra.
Por eso quiero alzar mi garganta
para lavarla con el viento
para completar el sacrificio
de mis oraciones
28.
Cuando inaugure mi historia
habré pasado la espera.
Hoy, soy, mi propio testimonio
el heraldo de mis soledades.
Y digo solo porque mi historia
tiene un solo nombre:
el mío.
29.
Si tu rostro me sirve de lámpara
cuando tanteo el terror del mundo
extraviado de tableros
y geométricas consignas
en las guerras que derrotan sus
mismos estandartes,
entonces habré vencido mi egoísmo
me habré encontrado el corazón
sepultado o crecido de las ruinas
sin plegaria.
30.
Nombro las tumbas de mi
cementerio
y rezo ante mi cruz.
31.
La gente rueda a mi lado
decapitadas las manos
consumando rencores laterales
y sumando fusiles amontonados
de sangre y de flores que vendrán sobre
los cementerios sin nombre
Y yo no atino a suicidarme
y no resisto el terror de ser
el último.
32.
Para dejarte mi garganta a media asta
33.
el albedrío se duplica en el afuera
de las cárceles
34.
El gong subcutáneo del afiche
la explosión subterránea del mundo
asestado en soles a pique verticales
35.
Todavía tengo tiempo para los juguetes
para embarrarme las manos
y dormir sobre mi madre mientras
fuera los hombres desenvainan
las guerras.
36.
Para embarrarme con tu sangre
porque quiero untar mis manos con
el vientre de la tierra,
enjuago con el fragor de tus ojos
mis manos de largos silencios.
37.
Paso a recoger tu hermosura.
Cuando yo te miro eres hermosa.
El mundo no tiene mis ojos.
sólo cuando yo te miro eres hermosa.
38.
Todas las cosas pasibles de modificaciones,
son importantes por su circunstancia,
en esencia, la transitoriedad de
sus métodos y sus accesorios, condicio-
nan la mutabilidad de una verdad
que en rigor nunca es absoluta.
Esto da lugar a que la búsqueda
de una definición absoluta de sus
sistemas y relaciones sea siempre
el camino de la modificación
y el dinamismo renovador.
Es posible reincidir en estados
fundamentalmente diferentes
pero caracterológicamente similar
a alguno de los anteriores, pero esto
no tiene la negatividad del atraso
ya que absolutamente, no siéndolo, enfrenta
la experiencia de un mismo modo
en un como diferente.
39.
Tú te laceras contra los zaguanes,
arrastras tu derrota alargada de
días día a día.
Y luego la tristeza se te llena de ternura
y la piedad se quema en tus manos
sin mendigo.
Yo digo tu dolor,
un presagio presentido
se me vuelve sabor
Y el mundo te pasa lateral
dejando un reguero de feroces
carcajadas
Yo digo tu dolor
y soy un poco el mundo, un poco
tu costado
y persigno la tristeza en tu espina
aunque no sepas nombres
aunque no sepas rostros
y aunque yo para ser más mi imagen
me acerque a tu bondad
y escriba.
40.
Mis sombras se agremian en sectas de
silencio
silencio adentro
como cotidianas razas de palomas quemadas.
41.
De la gente, lo único seguro es que siempre
hay más.
42.
Cuando la música arrecia
un orgasmo de tules me emborracha.
43.
Te he sentido muchas cartas
44.
Mi voz marcha por tus arrabales
esta noche de escaleras y zaguanes
de la sombra gutural y los mendigos
y la ternura acurrucada en los aleros
mi voz rueda como el ancho otoño tierno
del rocío
desde lentas y ahorcadas cañerías
y la irremediable claustrofobia de los
ciegos.
Este absurdo trajín de calendarios
(siempre es siempre, el día es porque paso)
me gasta o me completa como un árbol.
Siempre queda todavía,
cuando ya no quede me encontraré
tendido sobre mi propia muerte.
Mientras, mi muerte será
absurda larva, renuncia y
materia en un punto batallada.
Después de estas ciudades
estos espantos asestándome
balcones y oficios de engranajes.
45.
Más allá de tu tristeza está tu olvido.
Hoy tengo tu tristeza
largo todavía de tardes vacías
con nombres rotos como cartas de lejanas
batallas
largos cementerios tumbas que suceden
a historias sin respuesta
y estos domingos callados
sonoros de silencio
porque la tristeza es mía
agregada desde la soledad a la tarde
o recogida de las cosas que son este
domingo
más allá de tu tristeza está tu olvido.
pero cuánto rastro
mientras tu tristeza todavía
46.
Un sabor de presagios me abre una ventana
ciega.
en mi alto faro de vigilia espero
yo no sé el lugar del horizonte
pero la víspera se asoma al alma
y dice mañana.
47.
Tú que no has tenido guerras
que tienes aún los cisnes en las manos
que no has tensado el gato del acecho
como un arco feroz en la garganta
Tú que tienes el sol en los túneles
(el ciego es por afuera)
la lámpara es por dentro
Tú puedes todavía,
porque yo no tengo siempre
pero aún tengo todavía
tú puedes amiga, secarme la
frente con estrellas
y comerte mis batallas con sonrisas.
48.
Hundo mis manos en tus ojos sin barcos
y la sal se me queda entre los dedos
como el eterno canto de mar
que guardan los caracoles.
Baja hasta el coral de tu garganta
mi fervor de buzo
por el camino de la savia derrotada
donde ya tu canto no vuela de palomas azules.
Entonces todo tu invierno sublevado
grita partido de sol y de flores
con un himno de sangre entre los dientes.
Allí muevo mi abismo masticando tumbas
y llamo hacia la lejanía con un grito nómade
Ebrio de largos cuentos de partidas
con mis manos dormidas sobre tu silencio
49.
la sangre se empecina en la sien de campa
nario
goteando sapos
como los relojes de los borrachos en la
madrugada.
50.
Tu garganta es un telar de canto
púlpito de sombras consagrado a un ciego
para esgrimir un grito de silencio
51.
Lentos murmullos de adobe te recorren la
tristeza día a día.
El tesón vertical de tus enredaderas te consume el
verano con várices de arcilla.
Y allí te enrollas a la melancolía
fumando ritos de gargantas
a media asta como las lunas sin poesía.
con tu tristeza engolada en cajones cotidianos
y tu letanía de pozo que no puedes volcar
a la mañana.
A veces sacas a volar tú tus andenes de
sangre
tu filo gris de vereda y espalda de lluvia
con tu tango viscoso y caliente
y tu tos de sombra como los aljibes
secos
Tus buches de luna ponen la mitad de la
altura
tu leche no ha tenido vez
infinito abismo de campana sin domingo
tus manos sin testigos se mueven
como las últimas hojas de la madrugada.
Dónde quedaron las manzanas
los ojos sin cisnes
marchitos en el asombro y el espanto de los
túneles
Dónde tus rosas historia de palomares vacíos
y alucinada libertad de barco herido.
Te desangras al día como los caracoles
que se vuelcan al silencio
enumerando puertos
y derroteros sin sueño ni vigilia
Te asomas a las cinco de la tarde
para lavar tu absurda catacumba
y tu garganta se rompe
de ternura contra los vidrios
de la gente prefijada
A tus vitrinas sin salida
asoma la perpleja eternidad
de las peceras
lacerada de turbios arrabales
Derrotada de diarios cementerios y escaleras
quién puede levantarte todavía
la soledad sin memoria y sin
baldosas.
sobre tu patio quiero volcar
mi racimo de canarios
como para mitigar tu
orfandad de umbral
y pordiosero
con un feroz y altivo chocolate
que me salva de ser indiferente.
52.
Los hombres viscosos de sectas
empujan
atesonados de esquinas
transportando himnos paganos
y arrastrando sexos por las veredas.
Y un mendigo ciego en el umbral
de un templo
pregunta por el oficio.
53.
Mi tristeza una manera de tus
cosas, te nombra por aferrarse
a su propio naufragio.
54.
Los hombres pierden la historia
en una calle
y se mueven sin darse las manos
matados,
y quién sabe dónde mueren
sus amigos.
55.
Nómade de silencio
rueda fija luna
garganta de pan para las flores
Las flores sin saliva
cerrojo de distancia
para poner más allá la lejanía.
56.
Te escribo
silencio
para suicidarme la garganta
57.
Se derrama la lejanía
latido mar sobre mi silencio
diezmado de campanas sin palomas.
58.
Sucesivo labio azul
corazón para sienes sin memoria.
59.
La primavera desboca el canto de
mis caracoles
Yo levanto el mar en mis vientres de piedra
y canto con mi voz de madera
absorbida de lluvias a la tierra.
60.
Púlpito de silencio
donde el cielo es mar
me vuelvo caracol de luna
para ser testimonio de pulso sin
historia.
61.
Lentas mieles de violín
savia mi corazón de luna
derretida
62.
Mi tristeza tiene una puerta
y yo no sé dónde empiezan
los muros.
63.
Mi sangre es un
largo silbido y a veces
brama en invierno como los
aleros que se llenan de tormenta
64.
Un vigor de muchedumbre
levanta un ídolo
y el mundo se desnuca
ciego de fetiches
65.
Fluyen asesinos de arrabales de música
tangos viscosos y calientes
pájaros de (...............) derretidas
66.
Un autor da la primera versión
de la obra
67.
Tasca corazón. Alta marea de potro.
Donde la luna te empecina y te desboca.
y la razón enceguecida
tantea su medianoche sin luna.
68.
Hay veces en que los mecanos de la vida
se quedan sin sentido
y el alma se levanta para rezar.
69.
Porque los otros es el infinito que nos queda
a partir de nuestro solo silencio
Porque más allá es el mundo impreciso
infinito para postergar la nada
Porque yo también soy un poco el mundo
Y el tal vez de mañana pasa por mi ahora
y deja un rastro de veces ya sin duda.
70.
Yo soy aquí y soy ahora
tú también pero desde mí eres la tristeza
la lejanía
71.
Hay desgraciados que se creen con derecho
al rencor y a la maldad,
y quién tiene la culpa de su
desgracia?
la virtud de los agraciados,
el contraste o Dios.
72.
¿De qué lejana profecía un ciego
sufre penitencia?
73.
gorriones extendidos
74.
Un cielo de fantasmas y estropajo.
Para esta tarde no hace falta más.
Una tarde que viva por sí misma. Muere
con suicidio de ceniza
con odio subalterno de esquina o de trinchera,
qué más da
Al fin un cielo ronco de estropajo
y una tarde como ésta.
75.
Mientras las diariamente ruecas cotidianas
vencen la fatiga subalterna de galeotes
el verso transitorio es un pájaro de sangre
de los que han perdido el rumbo de la golondrina.
76.
Ofertorio pagano de terrazas
y el domingo empalagado en las macetas
presentido rumor de lunes
77.
Donde tu silencio pierda el rostro de los ídolos
78.
Esta tarde somos
partimos desde lejanas razas
y otras tardes que nos vienen por la
espalda
por eso una vieja profecía nos
reclama
en un sabor de presagio que nos llama
La historia nos alcanza
se hablará de nosotros
Las palabras pasarán a buscar
su sentido por tus cosas
Y cuando hayas acomodado los ídolos en tu verdad
recuperada
Se alzará esta misma tarde
como todo el tiempo que pasa a recogerte
(desde ayer y mañana)
79.
No importa que hayas perdido el tiempo
de las flores
que hayan quedado atrás los lentos oficios
y los himnos de campanas
aún tienes mañana
el mundo espalda atrás es de los sueños
no importa haber perdido otros
mañana
que el tiempo haya pasado por el día
queda mañana todavía
queda mañana todavía
Marea corazón esta campana.
80.
Para romper toda tu historia
levanto mi día como un alto grito
un lanzazo de sol que servirá de hito
donde el mundo termine en tu memoria
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT