Sólo importa llorar

 

A Diego Pedrosa

 

(POEMAS)

 

1

Como una estrella de sangre
el pájaro frutal de tu boca
tirita el barco del beso que te tiemblo
Boyará flor viva de pan
luna que campana
aleteando en el latido de las olas

 

2

Ven a cooperar en el hijo amiga
la lluvia es un viento de semillas
tierra y lluvia
lluvia y tierra
ven vamos al hijo compañera
ya bebe el vientre
la dulzura que nos sale
mi canto de raíz
te remonta ya la sangre
en una isla todo el mar
y en el mar una isla que todo el mar y
Dios
amiga tachemos la muerte
el rostro nos viene
fue poblando historia
ahora
teje amiga abeja
teje hacia la orilla
sin naufragios
que nunca
sobre la gente vine
midiendo el rostro que llevo

paso a recoger el día sobre
tu verdad

 

3

asestarte mi verdad como una
espada
no sería bandera
toma mi canto, grita silencio
si quieres
tienes un sitio

 

4

Mientras tú y mi silencio
yo te recordaba
Soy
un día nos venimos hasta nosotros
soy una de tantas lejanías
pero iré a beberte las manos
hasta el fuego.

 

5

El día que el silencio se encienda
yo averiguaré sus árboles y ríos
donde hubo un muro de oscuridad.
pero no sabré que el silencio se iluminó

 

6

El eco deshoja mariposas de un candelabro
de viento

 

7

Quiero buscarte a tientas en la noche
como a una luna quemada
como a un corazón de palo en un pecho
de árbol
galeote del canto con hebras
de ocaso
candado que amedalla de pájaro
la carne
Quiero buscarte como a la llave de
mi alma
porque tengo frío de esperar fuera
de un templo
y dentro la misa rutinaria del amor
resucita himnos de incienso
hasta las ventanas
coros de humo y chimeneas
Quiero buscarte y mirarte
Porque ya están sangrando las vetas
de la sangre verdadera
tienes que llegar hasta Dios en mi plegaria
disolverte en ella
como una voz barcando en música
y llegar hasta la luna de tus ojos
y volver mojada de ella
en las manos
como un árbol nocturno
para los pájaros del beso
que erigirán en sus bocas
los puños

 

8

Hoy todo lo desnudez todo lo vértice
ya lo he tragado todo
ya todo lo he.
Qué me queda sino la
certeza de una inimposibilidad

 

9

Hoy quiero descalzarme la garganta
para entrar en tu silencio
a cantar como en un templo
cualquier palabra es mentira
para tu sombra a nunca mi luz
será el ala del fuego.
Pájaro regresado sin partida.
como un día primero que nos
existe después.
El sonido de las raíces en la tierra
te hará relámpago.
volveré sobra cada verano cada día
volveré la remota golondrina
la estrella infinita
el nunca sin testigo
todo lo será hoy que quiero romper la
actitud de mi garganta
tachando túneles con espacio
como vaciándole la voz marina a un
caracol.
Hoy quiero desgañitarme los cerrojos
cambiar el rito regular de ser la gente
y correrme las hormigas de la sangre
como una estrella cualquiera
por adentro.
Ahora ya lo sabes levo anclas
la locura
Desde aquí hasta mí todo es la
nada
y llena de símbolos
como el terror de no existir
pese a las cosas.
Algún sitio la verdad es
nunca
todos los rostros que se tapan con
un muerto
toda la historia que no tuvo tiempo
y el hijo sin vez que no nos vino
y el instante sin ser que no nos
vino
si ya lo sabemos
ser es un tiempo y el ojo hasta el final
pero cómo ser verdad si el ojo
somos tantos ciegos
aunque el tiempo siempre nos espere

 

10

Me he llegado a través de un laberinto

 

11

Dos uvas rodeadas de gato.
Como encías los ladrillos y muros rotos.

 

12

viento en llama
vertical oleaje de molino en espiga

 

13

Alguien diría que en el jardín de estrellas
en la rama del cielo creció un niño de pan redondo
alguien diría que la luna monta el mar y potro
otros dirían que el cielo guiña un ojo que no abrió nunca
o la luna lunera cascabelera
y nosotros diríamos
qué boludas las estrellas que hacia
hacia acá
como si vieran estrellas
y que nunca la luna que nos da la nuca
y qué boludos nosostros que decimos cosas y
después ¿pensamos? que pensamos

 

14

y qué boludos nosotros que cosas
qué cortos qué infinitos
girando la eternidad de anillo
numerando cosas que existimos pero que no
nos existen
segregando tiempo
que nos dejamos atrás para poder después
que no nos recuperamos porque es volver
y volver es quedar si no se parte de nuevo
qué boludos que puertos
qué boludos que miedos
qué boludos que filósofos
qué boludos que poetas
qué boludos que boludos
que no nos alcanza ser ciego para vivir el
nunca que la única manera de siempre
que es la única forma de nunca nunca.

 

15

Espuma de sol

 

16

Tu corazón aletea como un puño de pan
cáliz para mis abejas
Como un techo de lluvias
se deletrean las horas del escalofrío
Tu vertical es un pájaro helado
o un reloj de arena
Los pianos desmigajan la espuma
Tus manos son dos pianos o castillos
Ellos desanclan la nevazón de mi pecho
Pentagramas de pájaros
Abren las compuertas de mi sangre
como un tren de savia
simultáneo de mil lugares.
Las palomas de tus manos
chimeneas del perfume
Puertos de primavera con mástiles valientes
Han venido a posarse en mi recuerdo
Mi corazón parpadea como un caracol vacío
El eco rancio tartamudea el mar
Tu corazón aletea como un puño de pan
Donde tú estés en mi corazón dos instantes
mi corazón tendrá tiempo
de recordar el puño de pan de tu corazón.

 

17

Nuestros muros serán puertas de un día.
clausuraré los muros de las puertas viejas
y sumiré mis anzuelos en silencios ya usados
para sacar las palabras que te son
y aboliré todas las cosas dichas
para que también tengamos un silencio.
Viajaremos entre las costas de las horas
descubriendo paisajes con nuestras aguas recién
una
y elegiremos árboles para preferirlo
e inauguraremos el fin de cada una
de dos soledades.
Y un día que no sé si nos arrastra,
o nos arrastramos hacia él, inimposible
(porque ignoro si los días son, y el tiempo,
para que pueda llegar lo no venido
así vamos como una onda sobre el agua, por
los días inaugurándolos,
nos ensancharemos para
hacer posible el agua cristalina
y una imagen se tatuará en la piel del lago
para destrozarse luego entre las olas
antes de recuperar las plumas desplumadas.
Allí tenderé un susurro de sangre que te
susurraré
y recogeré una patena de silencio
que me escuchará.
y cancelaremos un otoño con un candado que
crecerá en ti como un título de nuestra tierra

 

18

En el último puerto el grito es un pájaro
que tierra la frente.

 

19

Parvas párpados labios alas

 

20

Nadie puede amordazar el otoño de
las nubes

 

21

Vivir sin esperanza es tan sólo aptitud
para morir.

 

22

Gracias al tiempo
puedo no nacer y morir
el mismo instante
y hacer todo simultánea
mente.

 

23

las valvas del paréntesis empaginan
el rincón donde se compagina
mi gravedad de piedra por tu abismo.

 

24

El halo del perfume como una aureola de hache
la afonía del aire perfumado.
El silencio pronuncia su hache, su color
de espacio vacío.
como un techo sin columna
o una palabra inacentuada.
el viento enronquecido de árboles
es humoso de árboles afónico de polvo
acústico y cóncavo de viento

 

25

una trompeta de luz
como un chorro de vidrio helado
como un puñado
de agua despeinada

 

26

A veces quisiera recoger las miradas que se espar-
cieron por lo que veo
Como queriendo exprimir de los muros
voces viejas, escombros
de ecos.
Pero ni puedo alzar el perfume como
una túnica o un velo.
Quién tiene una certeza para mí
el garfio interrogante
satisfecho.
O he de vivir sustituyendo errores
olvidando ignorando,
atrozmente ciego
Quiero diezmar los buches insaciables
de las dudas
La gravedad imperiosa del abismo clausura
voluntades
El mar tiene un rictus. Quién puede
decir que algo se parece al mar
Hallar el gesto
Quién puede nadar contra el viento del tiempo
saltar a una orilla al lago de un
instante detenido demorado quieto
y decir la eternidad, el tiempo, como se dice
el árbol (la quietud)
el viento

 

27

La lacia melodía de los ojos se expande
más que como un agua
como un cántaro a volver lleno
de agua
más que como un naufragio
como un anzuelo o una red
Pero hoy no hay peces.
y no pueden darme las manos
las ramas tocadas no importa
cuánto hace
y no pueden ofrecerme otros ojos
los pájaros vistos
algún día
Se esparce mi soledad
Mucho más
voy recogiendo mi soledad
previa de mí
de todos los lugares
donde sigo estando solo.
Ya no importa recoger la soledad
o llevarla dentro
como a un silencio
—o una indiferencia por las palabras
que no son las esperadas.
sólo importa llorar

 

28

ya mi alma de guitarra quebrada no brilla a tus manos.
como un arco vencido o un espejo enmohecido.
quedan tus rayos como tus palabras, en mis rincones,
sin poder volver a ti con el mensaje de mi emoción.
Ya las horas de mis temblores no gotean arena.
Tu imagen arrumbada comienza a oxidarse de polvo.
Con la máxima vejez de las cosas inmediatas de su
actualidad,
porque ha empezado a ser ininterrumpidamente vieja.
como el primer instante de la muerte.
Así como aún teniendo a espalda de mi primer
paso
mi quietud ante ti,
como el primer momento del fin
se da la mano con el último de lo que acaba,
casi hasta ser indiferentes.

 

29

Hay una sombra acurrucada como la pupila del
rincón
en el vientre donde crecen los embriones del viento
Siempre se puede arrinconar más el rincón
como una perspectiva eterna
como el horizonte simultáneo de los pasos.
Es como un disolverse de la música
acodarse en los balcones del alma
y ver la sangre peregrina las procesiones
del agua
Es como derretirse en música y serla
como el aire se va adosando al viento
sin importar que luego a uno lo encuen
tren muerto.
Alguien ha pasado una tarde pensativo
comensal del silencio se detuvo a la
orilla del tiempo
Y sintió angustia y fue a decir
y no pudo modificar el silencio
y fue a llamar y era silencio
y fue a morir y estaba muerto
sin que nadie pudiese ir a salvarlo hasta ese instante
porque estaba muriendo desde adentro
Y nadie pudo saber que se moría
y él no tuvo tiempo (ni hubiera)
de saberse muerto
vivió en algún lugar un primer
momento
y se agregó a un tiempo
y empezó a poder morir
de nuevo

 

30

Porque es imposible mi conciencia simultánea de los hechos.

 

31

Los grillos agrios cepillan de chispas el silencio.
La noche irritada de cigarras tirita
El silencio alisa mi alma como una música
derecha
pero el cielo tiene estrellas y el silencio chispas.

Los grillos brillan como la cresta de las
eres
pero los grillos gritan, cantan llaman
y las estrellas grillan en el silencio del cielo
y las estrellas simultáneas de mis ojos quizás ante
riores
me culpan de su insueño, o ruegan un párpado
para pausar su eternidad.

La noche tiene grillos tiene cielo tiene estrellas
los grillos tienen por lo menos dos astillas
simultáneas para hacer vibrar el gris.
Yo voy a comulgar la luna como una paloma deshecha
en mariposas.
Quién tomará las migas de la luna

 

32

Yo sé que piso horizontes
Pero no sé que algún lugar sea horizonte por

 

33

Voy a morder tus manos con las mías
y asomarme a comulgar tu alma,
para no morir envenenado de silencio
Tú lo tienes todo para la misa
El incienso desde el pasto
candelabros con velas, con anclas o con dientes
murallas, túneles tesoros, ara, gong y hueco
cálices para una sed que darme de beber
manos para darme el agua de mi sed
Tú lo tienes todo, templo mío,
tienes aún latiendo las alas de los ecos viejos
columnas cúpulas y el cielo mojando
las campanas, rincones alertas,
y leña agazapada
y ventanas en tus ojos para
que yo escrute
el incendio
y festeje las cenizas en mi antorcha.
Muchas veces luego del verso
se une al coro del fuego que preparas
la voz nueva de una vela restaurada
y el mar aletea de olas
porque una gota le desmoronó el eco
y la tibia be de los velos
los violines
que babean

 

34

Tus cráteres chapalean alrededor de mis
mástiles. Y yo soy un buque zozobrado
y un casco aún flotante como único
testigo del naufragio.

 

35

El mar solloza de olas sacudido
vocación autoritaria de las piedras al abismo

 

36

como deletrear las hebras del arco iris

 

37

unirse con su pasado

 

38

Tú encendiste la leña mojada de las cigarras
en los goznes viejos de mi alma.

 

39

He muerto en un mundo idéntico a éste
y he resucitado hasta aquí.
Ha muerto alguien de aquí idéntico a mí
y resucitó a mi mundo
Pero todos lo ignoran.....
yo también.

 

40

En el silencio hay cenizas de palabras
como hojas antiguas
yo tengo que ser pastor de ellas
hacer un rebaño
y retroceder el fuego, el otoño
luego limpiarlas
como a semillas anteriores
cerrar sus ojos atónitos del ahora
y luego untarlas en la tierra
y tejer un árbol
un fruto será el mundo
y yo despertaré en la fruta
para intentar hacer un verso de la vida
ignorando que una vez fui Dios.

 

41

He pasado siglos escrutando la quietud
de los estanques
que son la otra cara del cielo de los peces.
Acabo de despertar.
El tiempo ha comenzado
y le sospecho un pasado
los siglos se disuelven en sólo un segundo
como un caracol compendia el rumor del
mar

 

42

No importa cómo eres.
Puedo decir que las abejas de tu cuerpo
se enjambran en mis ramas

las estrellas se han enjambrado: salpicadas
de la luna.
el amor de nuestra hora de amor flamea
Ha llovido y verificas los caracoles
de los besos.

 

43

estaba encerrado en las paredes de mí mismo
ya en la lengua hecho saliva el sabor de
la ceguera
sin saber desde dónde se fue la última luz
ya olvidada
y soñé que alguien entraba y me despertaste
con la puerta

se aturdieron mis manos al tocarte
y tu voz me encandiló y me asusté de
creer en tu existencia
y tuve miedo de ser muda baldosa en el oído de tus pasos
o que estuviera en mí la impotencia de una
campana sin mano en su
cadena.

Por eso me gusta desnudarte poco a poco de las sombras
y comprobar mi despertar no soñado
y el cadáver de tu ausencia.

 

44

me gusta besarte y ensordecer mis ojos
ir disolviendo en silencio el rumor de tu cara
Y luego verte resucitar entre los peces en mis párpados
y no entender tu cercanía y mi alegría insospechada

y miro tu pequeñez y te veo enorme y me extraviara en tu boca
como si me acercara tanto que viviera en tus poros
y me sumerjo en las olas de tus ojos blandos
y nado en ellos y me queda el gusto a sal de
sus gotas.

y las cosas tienen un ocaso y se guardan en ti
y amordazas el mundo como la persiana de un
cuarto solitario
y zozobro en mi silencio construido
con mi voz
y en el techo de la noche eres la estrella que
estoy mirando.

 

45

Tú puedes extinguir las sombras
que humedecen los muros de mi alma
como banderas que titulan mi tristeza.

 

46

Todos llevamos disuelto un tácito veneno inexorable

 

47

Tangente del tiempo
como una piedra en la costa del río de
las horas
Queda una idea como la sombra
tácita de un pájaro
de vuelo indescifrable.
como un único pie de un no sé si
largo caminar de horizonte diferente
que sólo puedo sospechar.

 

48

arranco de ti una paloma que parpadea y tirita
que agoniza y sangra de savia desesperada de
ecos en sus alas de alas en su corazón.
ésa es la patria
de mis sueños
se han resumido allí.

 

49

un relámpago de hiedra

 

50

consecutiva la muerte me limita esféricamente

 

51

destellan palomas

 

52

fajado el corazón de un puño de angustia

 

53

Las caricias sin inflexiones como palabras sin
ningún acento

 

54

Un frío lateral ahuyenta la simetría de mi insensación.

 

55

Hay un momento en que nuestros ojos derretidos se mezclan
para la luna de nuestro amor de mar.
luego quedan escombros de la madera
como un pájaro deshecho que goteó plumas, indesruinable
porque debe dar lugar a otro que estará en acecho hasta
la hora de su muerte.
el eco palpita como un pájaro desterrado
Deja que mis antorchas te visiten
ellas son como mis ojos.
Hay fantasmas como murciélagos que necesitan la noche
de mi espalda y que como sombras mueren simultáneos
de las velas de mis ojos.

Quién tuviera una luz total para apagar las
sombras y achatar las cosas.
desenterrar la única mirada momentánea como el
corazón de la presa el único momento en que el amor
no está encofrado de misterios.

 

56

Si el viento del tiempo pudiera pasar
agazapado y sigiloso inadvertido de las horas.
ignorado de las aspas de los molinos de los
relojes
goteando solamente la gravedad sin arena.

 

57

la eternidad del rumbo de un anillo.

 

58

Las banderas antorchan como cabelleras.

 

59

la música se
disipa
la sangre no puede
agregarse en un renglón de abajo

 

JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

Volver a Indice de poetas