Tengo la esperanza sin cuenta del mañana vacío

A Silvia Krivosic y a Verónica Navarro

 

 

(POEMAS)

 

1

Te callé tantas veces, te olvidé tantas
Te inventé en tantos sueños
Te descubrí en tantos rostros
te equivoqué tantas veces
te renegué tanto
te mentí en mi ceguera intencionada
te llamé tantas veces,
tantas veces fuiste
y eres
ahora para no haber sido nunca
Aprendida para siempre
y ahora desde siempre
ahora amor
ahora que has venido
ahora que pasar es haber sido
toda tu vida recogida
ahora que soy
ahora que soy sobre tus cosas
escogidos y encontrados
como nuestras manos
y nuestros silencios y nuestros
costados que tantas veces
transitando las gentes
trasponiendo los días
con la espera abierta
con el alma llena tantas veces
y siempre amor siempre vacía
tantas veces nos buscaron de algún modo
ahora que nos parecemos a todo
a las tristezas recorridas
a tanta historia que nos sube hasta
los ojos
ahora que ya nadie nos parece
ahora que todo nos olvida
que tenemos la exacta dimensión para los otros
ahora que el tú nos llama para siempre
Ahora sé por fin todo el camino
porque sé que eres
el otro lado de todos mis sentidos
por eso ahora digo
te callé tantas veces
te inventé tanto y te dolí tanto olvido
que con la historia doble que nos precede
con las manos erradas
y errantes tantas veces
abro como un volcán subido a mi garganta
el primer grito,
que ya no te calla
que no te recuerda
aunque seas un poco todo lo que ha sido
que ya no te inventa
y que se ahueca mansamente
para echar palomas a tu nombre
palomas guardadas desde siempre
que ni yo sé dónde

 

2

Un día volverán a golpearse nuestros ojos
vaciados por adentro
o cerrados por afuera como espejos rotos
como horneros desiertos
Entonces toda la selva que se cierra
en un camino que no ha sido
cuando lleva
otro rumbo cualquiera un peregrino
Entonces, amor, toda la historia que no
hemos poblado
el sueño
el camino que no hemos caminado
será lo que callemos
Como callamos algún día frente a frente
ahorcando de sed unas raíces
como callaremos siempre
con el silencio redondo que nos ciñe
con los ojos embestidos por la gente
sin mentirnos sin decirnos la verdad
como ahuecamos las palabras una noche
una noche del jamás
en que aprendimos el recuerdo ya sin nombre
para tener un recuerdo que olvidar.

 

3

A la deriva del silencio
como la lluvia destapa las gargantas
de la tierra
me recorro las palabras

 

4

Si el amor se cierra sobre ti estaré
incluido entre los hombres.

 

5

Después del amor, por lo menos
soy un hombre

 

6

El mundo nos topará
como el mar enfrenta los naufragios
el tiempo siempre nos busca
como para existirnos
y allí seremos los vestigios
de cualquier historia nunca
mientras el mundo nos golpea por la
nuca
o nos regala en los pies los asesinos.
El mundo nos topará
como el mar enfrenta los naufragios
al fin todos somos en el mar

 

7

Te subiré por el verano de los caracoles
hasta invadirte como el sol
cuando retumba en una casa de vidrio
me haré sonoro en tus rincones
y me alargaré por tu sangre en la ternura
abierto el paso con una proa en voz baja
remontada la miel de los caracoles.

 

8

Invencible como las arañas
como el sol convocado en la nuca de las olas
atravesando el camino de tus flores
de la mano interior echada a tierra
me alzaré en cada tristeza
en cada pedazo de tu risa
morando girado en tus campanas
en las cruces que levante y bajo tierra
en el pulso del mar que se sucede
y en el silencio relajado en las ciudades últimas
creceré rompiendo desde ti
encontrando el tiempo
yo mismo mar y roca
penetrándome la vida.

 

9

Como un pionero me alargué en tus
sombras, devastando los silencios que te
recorren desde siempre.
todo será bajo mi pie total y obligatorio
poseído en la primera hoguera del colono
toda tu entrega indómita
tu mansedumbre de guerra
y tus dulces dientes
tus dientes amor como semillas
todo será sometido
con la misma obediencia
de mis lanzas esclavas
y la misma dulzura con que me perdonas

 

10

Ocurrimos,
embestidos de ritmo
de tiempo y espacio florecido

 

11

Somos el hombre
no tenemos la inocencia
y el ciego a medias que nos somos
se abre suficiente
para penetrar la culpa
pero el perdón es una flor
más alta que los ojos.

 

12

Un día la tierra toda será de tumbas
se apagará la lluvia entonces para
siempre
y subirán por la savia quieta de los
árboles
los hombres tenues como últimos
gusanos.
subirán
trepando su carne inmaterial hasta
las hojas
para volar al viento largo que no
tiene principio
Por eso un día
toda la tierra quedará vacía
perdido el rastro final de la memoria

 

13

agotados los embriones de la lluvia

 

14

Y tú que te has ido por los dos
y tienes el tiempo que no soy
andándome la sangre como un náufrago
me bebes la voz que me hace sol
Y yo que me quedo por los dos
y que tengo el tiempo porque soy
andándote el olvido a los dos lados
me voy por el olvido donde estoy.

 

15

Con un racimo de estrellas en
el pelo

 

16

La nave del diluvio

 

17

La porfía ciega del agua secular.
Tengo la esperanza sin cuenta
del mañana vacío.
y digo sin embargo el sueño
el paseo en la locura
el vino desenterrado en el insomnio
el delirio de la sangre en voz baja
como el agua primera de los ríos
Todo lo digo
Todo te lo pienso
Todos los caminos te acuden, porque
Tu silencio está lleno de mí
como esta noche mía es un sitio
de tu silencio
amiga amiga amiga
¡el verso,
qué pobreza de aceros y de números!
cuánto huerto sofocado en las macetas
donde la tierra subsiste
cuando la ciudad se cierne como
una horca.
Ah! yo no tengo el odio; o mi fusil es redondo
o es pan.
necesito un enemigo para completarme
el alma
y ser más bueno después
tal vez como después de haber probado
el hambre.

 

18

Amo tu ojo que es palomar o púlpito
o mesa de sacrificio donde se desnuda
la palabra que ha de morir.
Amo tu vena tácita y catacumba
que te rasga como un relámpago
y tiene el rumbo de tu savia pere-
grina.
como la tierra hace secreto el ajedrez
de las hormigas.
Amo tus pasillos infinitos
el viento que enumera tu campanario
de sangre
porque eres toda interna y catacumba,
y un rito de callar tiene un oficio en tus
ojos.
Tienes los ojos huecos como catedrales
de cristal a la mañana
pero te falta una fe que te haga templo
un templo.
Por eso amo también tu silencio de palabras
sin cosas,
de nombres sin rostros
y de muelles sin barcos.
Le falta un día a tu esperanza
y no puedes preguntar porque no sabes
por quién.
Cualquier humo a la distancia te hace
soñar un barco,
cualquier barco hace el día del final
de una espera,
pero siempre vuelves al dogma como las golondrinas
y callas con una imagen de un rostro y
unas horas de veces
que no eran las del otro lado de tu vigilia
y por eso amo tu silencio
como la guarida a que regresas a buscar
tu alma.

 

19

Haré un rostro de silencio
para tu voz de sombras
como una cruz sin dogma
de clavo y sacrificio.
Tu imagen será un hueco
y un lugar para tu rostro
un rostro de quizás
que sólo será el tuyo
y vendrás a parecerte a mi alma
y a ordenar las palabras en las cosas
Proferirás el silencio por los ojos
como un alarido de tu verdad bandera
y los pétalos de las sombras
serán para tu sueño
y ya la noche no te volverá
tumbas los huecos.
Tendrás oficio en el altar inaugurado
Los pasillos infinitos
que te llegan hasta el alma
arrasará la ternura
de la antorcha que te indaga
y al oleaje del ariete
se enderezarán recodos
que te vuelven silenciosa y sin vez inaugurada
Explorará la catacumba
un barco hacia el espanto
con mil tal vez echados
a recoger un rostro
y la historia que te empuja
y te llega hasta la espalda
serás tú contra la espalda
del que de ti nazca.
Y el buzo de tu savia
te inflamará los peces
repetirás la misa de la cruz al medio
Y ya dejarás más
de lo que llevarás contigo
y serás bendita
como tú o la tierra.

 

20

Quiero que las olas de mis pájaros te ras
guñen
los muros,
como un mar que acerque los latidos a tu arena.
Por eso ventilo el sótano de mi alma
y libero murciélagos que en la mañana
se vuelven palomas o barcos de palabras.
Seré labriego en mi tierra
y hornero de tus ramas
morderé la tierra con un hacha en la boca
y alzaré el relámpago
que mi sangre empuja
para abrirte mi verdad como un
sagrario nuevo.

 

21

El sol de adentro se te escapa
como un rumor de himnos en un templo
tus manos un día, serán de golondrina
y harán colmenas en mis campanarios

tendrás en los ojos el olor del pasto
como frutas calientes y como las uvas hondas
y te girarán las mariposas sobre el púlpito
silvestre y silencioso del abismo.

Tú del pecho par y huerto
valiente y feroz como el hornero
oasis del viajero de tu arena
que para respetuoso ante dos médanos
a besar dos cruces de dos tumbas
de ignotos y lejanos muertos,
Tú del pecho de mano tendida
de la carne de pan
y el corazón de puerto
de los muelles de partidas en
las manos de gaviota
Tú del silencio por himno
que te guardas todos los lenguajes
para no callar con la extensión
de una palabra
tú que tienes un grito acalambrado en la
clausura
de tu garganta infinita en tu silencio
tú que tienes encallado en un cerrojo
un pájaro de sombra que te trepa,
tú, esperas, yo lo sé
un ave libertada
emisaria de la costa
al otro lado del diluvio de la
noche
En tu hondo pozo de guitarra
tu manera de quedar tras de la
muerta
te trepa como hiedra por la entraña
Y yo lo sé: ¡Quedarás!
Porque ésa es la consigna
de la tierra y la lluvia que amamanta
Yo tal vez no diga
tu libertad de los días
Pero quiero gritarle a tus países
para que el árbol de tu tierra
me recoja

 

22

Ya el íntimo asombro de tu
aljibe
ya el lacio violín que se te inflama.

Arma y justo

 

23

tengo que encontrar el rostro para el tú que nombra
mi costado
A veces tu voz descalza me responde un sueño
y digo tal vez
tu piel de durazno sea el otro lado de mi mano
Pero sigo acechando en esta
espera sin búsqueda
sin obligar una imagen a tu carne
Porque sin abrirte el alma debes amanecer
por dentro,
Encontrada nueva involuntaria y tú.

 

24

Como el mar queda en los caracoles, las olas
el silencio se han quedado en mis tímpanos,
y ululan.

 

25

Me gustan tus ojos de remanso y hueco
de túnel infinito al medio de la luna
con el silencio tubular que hay en las cañas
y el himno que se incensa en los campanarios
Allí donde auscultas el mundo
desde un ventisquero con la nuca al cielo
donde devoras un rostro para masticarlo dentro
púlpito desbocado o faro de los ciegos
heraldo de las piedras de tus playas a mis barcos,
allí te medro
y me vuelvo perduración de mar y canto
para tus ojos de caracol y eco.

 

26

Este silencio azul te restituye

 

27

Voy desmantelando tu imagen para completar tu misa.
Ya fuiste y serás un rastro.
Te tacho los ojos primero.
Los dientes se me llenan de tu sangre
imaginaria
el talón de la noche remeda un reloj
entre mi sangre
Pero te sigo renegando
y para serte ciego
arranco de una tumba la cruz que la
señala, luego si quiero, ya no
podré rezarte.
Le grito a tus ojos y te asesto una
clausura.
Un incienso de sirena me sube
del alma a la garganta,
tal vez sin apretar un canto llorara

 

28

En tus ojos fondeo las naves de mi honda arqueología

 

29

Para el buche de sombras que rodeas
te dejo el tesón de mi buzo y mi pregunta
Para el canto callado que te aprieta
te dejo mi silencio para que en el tuyo se hunda
Para el candado infranqueable que te abisma
te dejo mi ganzúa vencida en tus cerrojos
y te dejo la ceguera de mi puerto de vigilia
para que mientras duerma puedas abrir los ojos.

Para tu empecinado acecho de recodo
te dejo mis antorchas arredradas con silencio
y mi derrota y mi espalda y mi abandono
para trofeo de tu clausura te las dejo.
Te dejo mi cansada vocación de hondura
mi dimitido minero y vanas redes
para tu insondable alma de tumba
en que mi espera no conquistó tus peces

y ese hastío de sótanos y lluvia
y el fervor de la noche de tu rezo
y el temor o el rito que te arrumban
me quedan de ti para rezarte un ruego
Porque en las noches de mi sótano secreto
mi silencio se parece a tu silencio.

 

30

Porque desde aquí eres soledad y silencio
y este hueco lateral de mi abandono
aquí te pienso
y un poco en una imagen y otro instante te equivoco.

Y ese quizás que es mi duda de tu ahora
se me ensancha con mil sombras que te acosan
porque desde aquí eres historia
y este sueño y vigilia que te nombra.

Por eso esta noche sin palabras y sin manos
te acomete con arietes de mis olas
como destituyendo tu tótem de arena en que
eres faro
que me acosa.

Y la sangre te pregona
más allá del vacío que recoge la mirada
como un himno que no arredran esas olas
y una perduracion que no sucumbe con tu falfa.

Por fin, tu lejanía
más que acercar la otra manera de
tus manos
a tanto silencio soportado lo mitiga.

 

31

Un relámpago venario catacumba la
tierra

 

32

el itinerario de la hora que vuelve pájaro
el corazón relojecido

 

33

la tierra guarda el misterio del
ajedrez de las hormigas.

 

34

No sé para qué quiero
que llegue el momento
de nuestro encuentro,
si cuando debamos
luego,
separnos
querré estar esperando,
aún para juntarnos.

 

35

Matrimonio de manos
viudez de penas,
marchamos atados
por la vereda.

Íbamos como
sobre una alfombra
como la vida empuja el tiempo
empujábamos la sombra.

Eran dos sombras adelante
como dictando futuro
Las ele de elle, dos alas
que hacen un pájaro, uno.

Pasamos bajo un farol
luego arrastramos las sombras
eran como el pasado
en el recuerdo que añora.

 

36

Divorcio de manos
matrimonio de penas.
Camino solo
por la vereda.

Voy caminando, rimando
delante, mi larga sombra
eran dos sombras las nuestras
una sombra ahora va sola.

Mi sombra va hacia adelante
sobre la vereda, sola
Pareciera que ya nunca
volverán a ser dos sombras.

Divorcio de manos
matrimonio de penas.
Camino solo
por la vereda.

 

37

El prieto ahorco de un candado me atenaza el alma
como a un carrete en que hay mil serpientes ovilladas.

Y en el hermetismo que ajusta la hinchazón de mi pecho,
como el eco hondo encerrado en un tambor, pululas dentro.

Ay, y las paredes que asfixian mi ser son como un horno
que caldean más la brasa de amor en que me quemo y me sofoco.

Por eso, porque mi alma es el hueco de un volcán donde arde amante lava,
tengo fiebre de amor en el alma ampollada.

Siento mi amor ya cansado de amarte y esta caja de abollada lata
en mil huellas de puntas, pesadas y oxidadas.

Y el filo de este amor sigue cortándome en la carne ya herida y lastimada.
Tantas veces me he raspado, que ya tengo un callo en el alma.

Sí, yo tengo el alma abrazada por que no reviente en mis astillas.
Mi alma es una frente coronada, de apretada corona de espinas.

 

38

El amor es traslúcida sombra,
una sombra invisible,
nebulosa intocable;
es melodía
en silencio diluida,
es un gas que tripula
un aliento impalpable.

Yo te amo pues tú eres el puerto
al que sin cauce bogan,
soplos intangibles
que de mí se evaporan;
porque del alma mía
sombras incoloras,
petrificadas brisas,
mudas melodías,
se volatilizan.

Perfumes insípidos
mi pecho respira
en espiritual ósmosis de etéreo vahos,
para ti los exhalo,
yo te amo
pues mi alma acicalan,
diáfanos relentes,
vendajes abstractos.

 

39

Quisiera mi beso y el tuyo, sólo uno,
un istmo que uniera del alma el cariño;
quisiera de tu amor nutrirme en tu beso,
quisiera que abreves mi alma en el mío.

Quisiera mis manos dos valvas que ahoguen
la tuya, y tus dedos se enreden y tejen
con los míos cárcel que inhume una unión;
en mi ser anclarte saber que estás cerca.

Quisiera liarme en un íntimo abrazo
a tu ser, y entre los dos que frontera no haya,
que distancias desaloje el abrazo; que en íntima fusión
cicatrice, de la separación la llaga.

Quisiera tomarte la mano, abrazarte,
sedentario a tu lado, saberte muy cerca;
remachar tu boca en hermético beso,
ser piel de tu carne, raíz y tu tierra.

Mas aunque inyectar yo quiera en tu alma la mía
y anestesiar mis ansias de tu ser yo quiera,
la sé incoherencia a mi ilusión ante lo real,
sé que aunque yo quiera tan sólo quisiera.

Por eso cuando despierto del calor del sueño
y siento el desabrigo de la soledad,
quisiera amputar los recuerdos, y el alma,
en misa de amor no ofrendarte más.

 

40

Llegó el otoño y por eso, te has deshojado de mí.
Llegó la tristeza y por eso, de mí te has llorado.
Llegó la borrasca y por eso, te desanclaste de mí.
Yo me he quedado como el ojo, la playa, solo como
el árbol.

Tan sólo ahora queda de ti, en el horizonte del recuerdo,
como el humo que queda de los barcos, cuando parten.
En mi camino quedó, la estela de tu quilla
Por esa cicatriz que tengo, yo sé que antes pasaste.

De ti, a la distancia, queda el humo de tu marcha.
Si acaso te has vuelto, ni viste ya las arboledas de mis
costas.
En tu alma ya ni quedan ni estelas de lo que
se ha ido.
En la mía no hay estelas porque nada la aban-
dona.

Ay, yo sé que como el río del tiempo, no pasarás tu
agua,
por este instante de tu orilla, que transcurriste ya.
Tú no eres el bote en la marea. Eres tormenta.
Tú ganas perderme, yo pierdo no ganarte más.

 

41

Aquí donde antes
contemplaba el tiempo,
pasar esperando
llegar al momento
también ahora
el tiempo contemplo
el tiempo quedado
en mis recuerdos
aquí donde antes
todo era sueño
mirar mis manos
y ver tus dedos
sentir aún
la presión del beso
sueño también
que te tengo
Sentir que espero
sentir que siento
sentires viejos
lejanos momentos
sentir que sólo
de los dos yo quiero
Aquí donde antes
ayer, no muy lejos,
compadecía a todos
pues tenía preso
el último toque
en mi recuerdo
y la mano abierta
donde llegara el nuevo
los miro a todos
y siento el peso
de tanto pasado
que sólo el recuerdo
de tantos instantes
que no tendrá el tiempo
Aquí donde antes
ya no es como aquello
aquí te esperaba
ya no te espero
aquí yo soñaba
y aunque aún yo pienso
sé que ya, ahora
soñar es un sueño.

 

42

Teme mientras vive el moribundo
arribar tras la vida al final puerto.
Llegó la muerte y el que agonizaba,
no teme más morir porque ya ha muerto.

Ha llegado un viento y desnubló,
el cielo de mi alma de temores.
Ya no teme mi alma de la tuya,
en el filo del olvido se divorcie.

Mi alma fue sepulcro que vestía,
ayer, la intuición que dicta el miedo.
No puedo temer, no temo ya perderte,
no puedo perderte, porque ya no te tengo.

 

43

Eres semen y puerto
último de mi pensar,
sempiterna gota
en que se desgrana el caudal,
paralelo al tiempo,
de mi recordar.

Tú eres la sangre,
vena es mi mente,
corazón, el tiempo,
que impulsa el torrente,
el tajo que sangra, es olvido
que vacía la vena del recuerdo,ausente.

Quisiera yo un filo
que me sonriera un tajo
en la incorpórea carne
de mi mente; y cuando
se abra una hemorragia de recuerdos
vierta desangrando.

Quisiera una ventosa del olvido
libando mis recuerdos;
y en el mismo cauce que ella abreve,
vaciarme de ti junto a ellos.
Mas librarme del cilicio de esta lava,
por no tener un cráter, yo no puedo.

En mi memoria no hay tajo
por el que se escape
en diarrea rauda,
el recuerdo impalpable;
pues impermeable mi mente
del pasado es hermética cárcel.

 

44

La moneda ya ha caído
no miro la cara por miedo
que la cara sea cruz
¿cara o cruz?, mejor espero,

mejor, será que me lo digas tú.

 

JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Premio Internacional de la Revista Altura
Canarias

Volver a Indice de poetas