Me creció de la garganta un potro azul con ala de corazón

 

 


(POEMAS)

 

1

Sentía en mi cara el beso resbaladamente prolongado de una lágrima arrepentida
de tus ojos que rogaban
como aquellas veces en que techaba la tuya mi boca
abrigada de caricias esperadas;
tu pelo que se despeñaba sobre mí
mojado de llanto, como un otoño piadoso de pétalos marchitos y de lágrimas.
Yo sentía sobre las arenas áridas de mi desierto
la lluvia que consoló el calor de la soledad que me quemaba.

 

2

No importan vientos y otoños
si hubo antes flores y hojas;
hoy ya no están, pero ni el viento,
podrá quitar aquel instante de rosas.

 

3

No me hubieras pedido una forma de amor
mi amor fue así porque no fue distinto

 

4

antes era todo,
sin no tenerte
hoy todo se ha vuelto
con lejanía.

 

5

Cada cosa que en algún instante muerto
pasado nos tuvo como hoy estamos
vacíos
son fuegos que remontan
un humo eterno
un humo eterno de recuerdos
tristes

 

6

No me dejes decir lo que es silencio,
que he de romperlo

 

7

Quisiera en un grito vaciarme de este ajuste
ven bésame, lo que me hincha el alma es este
amor guardado
ven bésame, este amor me obliga un ruego
vuela abeja sobre mi cáliz y bébete este polen
el brillo de una joya irrita y quema un cofre
abre pronto esa tapa
silencia el circular abrazo de un candado.

 

8

perdóname tener que perdonarte

 

9

Tú no te has ido
Tú te me has ido
porque esa presencia tuya
era tu presencia en mí
porque tú estabas en mí
por eso te has ido de mí,
te has desgajado de mí
Si tú has querido un día que te besara y no te besé
porque no pensé en un beso o tuve timidez de pensarlo
quisiera volver a vivir aquel momento y sin saber
que pasó de nuevo por un beso, dártelo.
Si no quieres darme, si no puedes dármelo deseando,
dame deseando lo que puedas darme
dame lo que quieras que yo tenga de ti
lo que quieras darme, dame.

No te pido nada más que eso
Si me das lo que puedes y quieres que lo tenga
nada te costará, como si no me dieras nada.
será un regalo tenue y una fácil ofrenda.

 

10

Mañana es una nota aún no sonada en la melodía del
andar del tiempo
Qué importa mañana si no llegarás a caminar
ese paso hasta pronunciar el metro de hoy.
Hoy no importa porque su rastro es una estela
en el lago de la mente.
Mañana tampoco importa porque un día será
estela.
Pero cuando mañana será hoy, aún habrá después
y ese mañana de mañana.

 

11

no me des más que eso. Lo que me des.
yo cerraré los ojos y tomaré sin pensar
no puedes darme lo que no puedas, me darás
lo que de ti he de tener, nada más.

Si en mis manos ciegamente extendidas
pones fuego de amor, se quemarán enteras.
Pero no me des piedra de pesado olvido
que mis manos no podrán sostenerla.

 

12

Poco a poco ya no espera mi esperanza
antes todo era creerte en cualquier cosa
buscar tu regreso en ese paso oído,
y luego llorar la desilusión dolorosa.

Hoy ya no tengo esperanzas de tus pasos
hoy mudos
ya no espero las palabras que callaron
hoy ya no lloro el desabrigo de caricias
hoy espero tan sólo la perdida esperanza.

 

13

Cuántas mentes peludas de otros rumbos,
pesos
recorren un sendero que no es éste
¿qué ahora enferma otro cerebro,
que es la peste
que contagia los días de otro seso

 

14

aún me está apretando aquel último beso
aún reverbera la boca. como un dedo
que deshunde de su anillo en un momento,
coronados de síntomas los labios siento.
como una hinchazón de trompa
que clamara
desde fuera
pegoteados de ese beso, aún los besa
Beso eterno en las riberas
detenido
demorado como el sol quema la arena
beso de humo ensuciaste chimeneas
entalcaste de hollín boca sedienta

 

15

me asestaste una puñalada en los ojos

 

16

no resucitas ya de la apagada
hoguera
mas en la huella que has dejado
aún humeas.
beso ya dado ya lejano y perdido,
aún me besas

 

17

Como la semilla incrustada en la materna brecha
que arranca de la tierra una lágrima verde,
como destierra llanto donde muerde
el diente en que la pena se hace flecha

el escondido rumbo de la gratitud me techa

 

18

La solicitud de mi meta era el más
hermoso remolque.
El hambre que me absorbía era el de
un abismo enorme
Como una estela tras el barco
sonoro de tu nombre
arrastraba mi oído para escucharte
sea donde

 

19

Tú ya no estás, tengo miedo
de partir buscándote.

 

20

Sentía en mi cara el beso
resbaladamente prolongado
de una lágrima arrepentida
de tus ojos
como aquellas veces en que
techaba la tuya mi boca
abrigada de caricias
me desperté
llorabas
y eran mías las lágrimas

 

21

Cuando otra vez tú me nombres,
cuando digas quererme de nuevo
será nuevo lo pasado, de nuevo
será nuevo lo que has vuelto viejo.
Cuando otra vez tú me nombres
yo seré color, tras de ti, pincelada
yo te perdonaré tu partida
y te rogaré: ya no partas.
Y el tiempo tendrá solamente
la noche y el día nuestro
los pájaros trinarán tan sólo
canciones que digan regresos.
Y yo olvidaré aquella lágrima
y ya se habrá ido ese día
y otra vez, cual muchas veces
yo no pensaré en partidas
pero ya por no haber pensado,
o por pensar en no deber pensar
tú te fuiste, como otras veces
y yo tan sólo atiné a rogar.
por eso cuando tú me juras,
si me juras, yo te diré creerte
pero cuando tú te vuelvas y no veas
yo pediré que no me mientas.

 

22

cuánto tiempo despierto
dormiste de sueño en mí
cuánto tiempo de sueño,
cuánto tiempo
despierto

 

23

Ya pasó el tiempo de espera
, cuando tú vuelvas si vuelves,
no volverás como quise,
será todo diferente.

tardaste mucho, te esperé tanto.
tú no lo sabes, ¿lo sabes?
¿sabes que tú lo ignoras?
que eso será igual cuando pase.

 

24

No, no te vayas, quédate aún
quédate tan sólo dos instantes
aunque ya no te importe
un momento tuyo dame.

Sí, tan sólo regálame un segundo,
un solo pasto del prado de tu vida,
que yo porque no podré alejarme,
por un instante te daré toda la mía.

No, no te vayas, aún hay algo más que he de decirte.
Escúchame atenta dos instantes.
Ayer nos ataban dos cadenas.
Quizá hoy la mía, sola, pueda atarte.

No no te vayas aún, contempla todo,
como un espejismo que pronto ha de borrarse
que aunque no te importe tu luz, yo mientras tanto,
por última vez he de mirarte.

Quédate que quiero mirarte otro momento
quédate que pronto he de quedarme ciego.

No, no te vayas escúchame un momento,
déjame hablarte que me ahogo dentro.

No, no te vayas aún, quédate un rato;
será más corta la ausencia, y el ayer será más largo.

Y, ahora sí, gracias vida mía por estos dos momentos.
Mas, deja agradecerte algún instante más.
Dame un granito de la playa de tu vida,
que por un momento, mi vida tendrás.

 

25

mas, si en el mismo silencio
creyera que me escucharas
que también tú escuchando
estás la muerte de mi habla
mas yo sólo siento el tuyo
escucho tu voz callada

por allí estarás lejana
mas yo no sé el rumbo
que de allí señala
sólo sé que tengo culpa,
culpa de la distancia.

 

26

Dulzor amargo de la aliviada llaga.
Tibieza helada del amparado frío.
Como vuelve la luz a la cuevosa noche,
volviste a caminar en mi camino.

 

27

Tú me esperabas con cara enamorada.
Tú enamorada estabas con cara ausente.
Yo llegué y tus ojos gritaron ansiedad,
como vomita agua una vertiente.

Yo te estaba por decir de mi tardanza.
yo te estaba por decir de alguna vela
que tuvo un flamear de fuego en su cima.
De un mástil del que arrancaron la bandera.

Yo te dije en vez de un viento
de otro fuego agregado al de la vela
Yo te hablé de una fogata encendida
que gritaba fuego de más leña.

Tu escuchaste como el fuego que te dije
como si mi palabra fuese aún más leña.
Tú escuchabas aquel día mi mentira.
Tú nunca la supiste verdadera.

 

28

Dijiste: ¡yo te quiero más!
nombré mayor a mi cariño
Discutimos tanto que al final,
los dos nos odiábamos lo mismo

 

29

Te amo tanto que hasta lloro.
pues mayor son mis sollozos
discutíamos por ver quién más amaba
al morir nos encontramos entre llamas
los dos por mentirosos

 

30

No quiero cerradas las ventanas
ni que las puertas estén cerradas
no quiero en los ojos la mordaza
del párpado, no quiero escuchar nada
quiero el oído vacío de ruidos y de charlas
para escuchar y ver su llegada.
No quiero las ventanas levantadas
quiero el encierro de las puertas apoyadas

No quiero la pupila iluminada
quiero el oído ensordecido de otras hablas

no quiero penetrarme de distancia
ni mirar cómo no vuelve a mí mi amada

no quiero mirar tras de mis lágrimas
y sentir de mi vuelta vacía mi mirada
quiero sordo y ciego yo esperarla
Y por no ver, suponer que si mirara
tan sólo un paso para llegar faltara

 

31

Pienso muchas cosas
y todas para ti

 

32

Pensando en ti quizá en algún
momento
un recuerdo que el tuyo me inocula
de otra cosa, de ti me vacía el pensamiento

 

33

Quizá es rutina escuchar el canto
de un pájaro el quebrar del trino
mas también canción es el camino
que siguen las palabras del llanto

El tiempo se acorta y retrae su manto
y desabriga mi futuro escondido en el
destino
y la alegría o la pena de llanto
mezquino
tanto

 

34

Hace mucho, o hace poco tiempo,
no sé cómo digo, para decir bien
Hace mucho, para decir ya más nunca.
Hace poco tiempo, por decir recién,
en fin hace tiempo que aquí los dos juntos
sin creer en un día lluvioso como hoy
pensábamos, soles, ¿dónde está esa mente?
de dos que soñábamos, quien sueña yo soy

 

35

porque mi confianza fue una fe sin fin
porque yo fui impermeable a dudar de ti,
porque pediste credo y el mío te di,
por eso, ya la fe perdí,
porque mi amor fue un amor de rueda
y yo rodé cariño y te quise sin tregua
porque yo te di cielo cuando quisiste estrella
con qué querer a nadie, ya no me queda.
porque tuve tanto sendero inconocido
porque soñé luegos en que estar contigo
yo nunca recordé, aunque sin olvido
hoy tan sólo queda el pasado perdido.
por eso si tú misma
una vez me miraras
y yo viéndote no te digo nada
será porque en el alma quedaron las palabras
será porque tus pasos arrastraron mi alma.
ése es todo mi futuro, después,
si pasas o no, siempre será el mismo
ése es mi futuro mi sueño infinito
un ciego buscando sin luz, lo perdido
por eso si pasas cerca un día
y te miro y te veo y no te
llamo: espera,
no es porque yo olvide, y mi cara
de piedra
será porque será lo que sólo
me queda
por eso si alguien un día te pregunta
qué hay en ojos ciegos o en una boca muda
dile, no le digas ceguera. no palabras sin
música
son recuerdos, porque ahora
es nunca

 

36

del túnel de tu ojo se te vuela un pájaro

 

37

Cuando el mundo duele más acá del sueño
Alzo tu nombre como una dulce espada
para gritarle a Dios con el silencio

Entonces, amor, de tanto albedrío sin fronteras,
levanto las cenizas de tu rostro en ruinas
como mi propio pájaro que ha muerto contra
el alba

Porque cuando tu imagen tiene mi alma
como una manera de que vivas entre yo y el
mundo
Toda la libertad que tu oficio no conoce
se te apoya a los pies para besarte el trigo.

Tú no sabes de romper tu propio templo,
de quemar tu pagana devoción ninguna
tarde
Porque tienes el temor ojos adentro
de morir sin costado
con el puerto sin razón entre los
dedos
roto y callado a la nuca de un
barco.
Pero yo
desmantelo tarde a tarde el altar de tanto tiempo
para apoyar mi fervor
en tu recuerdo.
hasta que te acate mi frente doblegada.
Y yo no quiero que mi sangre rota
sea un tren al espanto cada noche.
yo te busco, yo aprendí a buscarte,
por tu tierna soledad de espera
por mi dolor sin rumbo y sin altares.
Ahora bien, si no te crece mi voz
desde el silencio
si un púlpito de altura no te tiende el huerto
suicidaré la paloma que te alcanzo
por no romperte un canto sin palabras.
Éste es el himno que enarbola mi garganta
ésta es la paz de saberte señalada
y el tesón invencible de mi espera,
más allá de los rostros que profesas
y a pesar de todo
y aun de mi olvido si te intenta.

 

38

la calle de tu sangre

 

39

Mientras el fragor del vino te proclama
y se alza tu rostro de alarido,
huerto y sacrificio
de mi hondo labriego sin fatiga
Tal vez tu vana mano de espera
la nuca de una vieja partida.

Aquí, yo una manera de que seas más de lo
que eres,
para que no muera de frío tu pájaro sin rumbo
muerdo el silencio que ya tiene tu nombre,
y que se me clava hasta tu rostro guardado.

Tú eras, recuerdo, una tarde
en que no llevabas la cuenta del mundo
silvestre y pájaro
una manera de dios reconquistado.

Pero no,
el rito sin razón te recupera
y apuestas ya tu vigilia sin distancia
a la lejanía que te toca por la espalda.

Yo no te quiero es cierto, amor,
Pero puedo regalarte mi plegaria
y hacerte un jardín con mis palabras
para que viva tu alma solariega
que no tuvo nunca la ternura.
Te regalo mi brújula y mi frente
Porque ya logro poco a poco,
que te parezcas a mi sueño diario,
porque ya puedo tu carne de pan,
y tu beso de pájaro cansado
que rompió una tarde tu fervor lejano.

 

40

la luna, un púlpito de pan.

 

41

Señor,

A la hora de partirte la tormenta con un
rayo
me detengo y rezo
Desde mi hora larga sin regreso
te recuerdo y callo
Donde es raíz tu vez que no fue tiempo
más olvido que sagrario
te guardo sin que seas un recuerdo
pero te recuerdo y canto.

 

42

Un día me creció de la garganta
un potro azul

con ala de corazón
rompió mi canto sin luna contra
tu roca sin pájaro
Del vientre sin raíz,
inaugurado Dios,
una vertiente de canto
esgrimió tu nombre: tú,
y aprendí la sola manera de mi mano.

Ahora, ya no para cantarte,
desde aquí,
porque éste es un costado de tu lejanía
Me arranco el pasillo de mi cuello
que ya no es altar.
Perdona

 

43

nado en música roja

 

44

Del gusano en la savia de tu boca
miel
el pecho de la tierra tu voz de manzana

Tu sangre de raíz
piano ronco

 

45

Tomar tu voz por la cintura
y llevarla a caminar
por escolleras de verano

 

46

la hiedra nómada de tu sangre

 

47

Leva anclas la tarde sin mañana
un barco de sol que se desnuca
Y en la turbia profecía de esta noche
echa amarras un silencio casi amigo

Yo lo busco cuando llega el canto
me sube como un tallo a la garganta

y poder en un oasis la ciénaga

 

48

la luna llena de tu corazón ya zarpa
viaje adentro de la sangre nómada
y el suburbio rincón adentro
de tu andén sin partida
Yo tengo la sangre ronca
y el canto rodado de mi garganta
canta
donde tu tarde sea sola
donde le falte un rostro
a tu tristeza
Yo no te quiero pero mi tarde te despide

Todo se te parece esta tarde
gaviota azul

 

49

¡quién puede profanarte una tumba sin memoria
sin rostro
sin lápida
sin descanso
quién puede romperte una sombra de siglos
un túnel de canto sin garganta?
Yo quiero encenderte las manos, arrancarte
el agua de las piedras
y erigir una raíz en el pecho de tu tierra
para nombrar con una cruz tu cementerio.
Yo no voy a partirte tu verano
yo no quiero, dulce mía,
romper el adobe de tu rito
yo no quiero enarbolar en tu recodo
la lámpara que tú no logras sin palabras,
Pero eso sí, para clavarle un rumbo a
tu extravío,
aunque te duelas porque yo te duela
voy a demoler sin profanar tus aras
y enseñarte mi rodilla sin plegaria
porque

 

50

La carne de la tierra

 

51

Tu telar de silencio no despida naves
tu ciudad de piedra no recobre calles
y la escollera lateral que hay en tu sangre,
aunque arrecie el olvido, nunca tache imágenes.
Yo quiero que en las noches sin remo y sin velamen
cuando un grito acalambrado encalle
su tallo inútil en tu campana sin lenguaje
Baje tu soledad a la mano guardada desde el día
a recoger amiga la canción tendida
y el vaso azul sin pan ni profecía
te acerque mi sed tal vez de sólo esquina
para acompañar en silencio tu melancolía
Por eso esta noche derrotada la vigilia
mi páramo de sombras, mi cotidiana sequía
te tiende mi mano de cacto, agreste sobre vida,
para ayudar tu naufragio con mi isla

 

52

tu voz se me acumula

 

53

¿cómo decirte la palabra sin palabras?
cómo nombrarte el silencio sin silencio:
si basta la imagen para que seas recuerdo
y el canto presentido para que seas cantada.

Yo te guardo es cierto, es lo que tengo de abeja
yo te sueño a veces, es lo que tengo de espera
pero suelo olvidarte noche y sueño afuera
y es lo que tengo de barco y lo que tienes de ausencia

Por eso en las noches mar afuera de la noche
te niego y rompo el sagrario de tu invierno
para gritar mi apostasía ciego adentro
y abolirte la verdad a pesar de tu nombre.

 

54

Sí, querido Jaron.

Es la hora en que el día ya no deja lugar a la
esperanza.
¡Qué lento y sonoro vacío ahueca el silencio
desde la garganta al alma!
Los ojos son largos pájaros sucios, barcos sin
vigilia a la distancia.
La mano hace raíz en la ausencia desolada
y un lejano rito de tristeza hace flor vencida
en la garganta.
Sí, cuando el canto viene, con fragor de vino
doblega una mordaza
y desclava una misa guardada tras la cara
y arrasa cementerios de silencio sin plegaria
por volver fuente una ciénaga y muro una ventana.

Pero amigo, tú ya sabes erigir altares,
te sacudes la sombra y te moja cuando cae
la media asta del corazón. Por eso no cantes.

JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

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