(POEMAS)
1
Quiero acercarte, desde esta noche sin cielo
mi vasija vacía de poesía,
para que bebas la savia del silencio
y mastiques la flor con las abejas.
Porque es mucho más la luna
una iglesia de cristal
o la tierra vientre al cielo sin raíces,
para que puedas elegir las palabras
que crecen en silencio, en mis jardines
A veces prefiero
cantarte sin palabras
como sacudiendo tu voz garganta al alma
para que seas tú misma la que cantas.
Hoy te quiere mi rastro recorrido
tu vez y tu lugar guardan tu imagen,
tal vez para volver sobre la espuma
y hacerte de nuevo
cada vez, como hoy, que seas la luna.
2
Si cuando partes, no vuelves la cabeza
y ya no te será camino la espalda
que fue tu frente un día
Si cuando me olvides seré sin más,
tu religión de olvido
toma entonces esto que te escribo en la partida:
3
un piano revienta en mis entrañas
4
Tengo un grito para escrutar los pájaros del eco
dormidos en tus acantilados.
quedarán latiendo con el pulso de las mariposas
que titilan en tus manos.
5
Cuando amaine mi noche
por una hebra de tu voz de luna
6
De tus islas lejanas me vienes yo
la historia me transita por tus
días dobles
el rumbo te repite ya nos voy
7
si mi envidia no es maldad
debe ser un homenaje.
8
Hoy el vino me duele garganta al infinito
despertando mis túneles dormidos.
Y, mientras el mundo,
canto voz de flecha y arco hinchado
porque Dios me escucha
quemar tu nombre como una ofrenda,
te amo, sí,
y toda mi íntima colmena
se asoma para guardarte
paloma, tristeza mía,
cuando en las noches como ésta
eres toda melancolía.
Tú casi no lo sabes,
entre Dios y el mundo hay un país
casi de miedo donde no tienen palabras las cosas.
Sí, es cierto yo te quiero
y en verdad el nombre de tu imagen no te lo puedo
alcanzar.
Tu presencia de pan tu mirada de honda catacumba
garza de durazno
tu oreja de caracol guarda mis vísceras azules
aunque mi canto no te cante
cisne, cuando mi alma de estanque, relajada
te ensueña casi fantasía.
Amor, yo mismo me duelo
porque la carne de mi alma te reclama
cuando el mundo se desnuca en un costado
y yo es cierto, vuelo
donde Dios me ayuda a cosecharte.
Porque no muera tanto el silencio desbocado.
Y el mundo, el mundo, el mundo, casi ausente
se desnuca, lateral como el mar del caminante
porque tú subsistes el naufragio de la gente
aunque el vino te aseste mi abismo de espejismo
y aunque yo cante y no te cante
desde la honda zozobra de mi abismo,
sí amor, mi cóndor se libera en mi garganta
y yo mismo vacío de mí mismo
te busco sobre el barco que te canta
para morir donde mi voz se espanta
si eres sólo la visión de mi hermetismo.
Pero ya no mi sangre sin galeote
ya no más mi molino sin remero
porque ya no puedo morir aunque me muero
Y si pasas,
porque todo se asoma a recogerte
olvidaré, es cierto
pero antes de poner un candado a tu partida
quiero llorar aunque en vano tu desierto
porque luego un puerto
que te guarda doblará el recodo que te olvida
clausurado un rumbo muerto
donde podrías haber sido huerto
raíz tierra, lluvia, corazón y vida.
Adiós, adiós, aunque el vino,
aunque tu imagen se derrite,
y a pesar de mi fervor que no dimite
adiós, porque no aprendes mi camino
y Dios no empuja mi vela.
9
Sobre tu voz pasada dos veces
crece el vacío sonoro de silencio de esta noche
me basta el sueño para tu recuerdo,
porque eres mucho más mi alma que
el mundo,
y por aprendida,
ya puedo recogerte la historia sin
testigo.
10
Para que también tus mariposas
retocen en esta mañana infinita
para que seas sonora y transparente
como una iglesia de cristal
Para que te hinches de sol
como un sótano que se despierta sorprendido
a una mañana
Para que el cielo no te falte nunca
y tu corazón tenga en el techo una
ventana
para asomarte a la noche
cuando quieras
para lavarte con sol la soledad de tus
ojos
y encenderte las flores
en tus jardines sin lluvia
y para que entonces también tus mariposas
puedan retozar en esta mañana infinita
ven, acércate a buscar el sol que guardo con tu
nombre
y toma estos pájaros que apacigüé con la espera
para que canten y se llenen de nidos
tus árboles abandonados y vacíos.
11
ANTE UN HIJO
Esta noche el ramaje de tus huesos me levanta.
Algún día cuando en la tierra un tallo sea
grito en mi garganta
mis fijos ojos vacíos empujarán gusanos
barcos de lejana zozobra serán las cañas de mis manos
Ese día... tal vez aún el árbol de
tu sangre en pie y aún tus
dedos
como campanas las flores que crezcan de mis
huesos
echarán un canto rebelde de las sombras en el viento
y cuando un presentimiento remoto de recuerdo
te agite como un íntimo relámpago tu vertical al
cuello
tu abandono feroz tu honda derrota tiempo adentro
enderezará su agobio y su cansancio lanza al cielo
y el ramaje seco y blanco de mis huesos
te empujará como hoy embastona mi lumbago
en tu simple hálito sin espalda y sin cansancio.
12
la retina de mis manos selladas
de silencio
13
Tu sonrisa de hueso posterga mi derrota
tu tácita mano rema conmigo por la noche
Tu voz es un faro en la niebla voraz
14
¿Qué recóndito presagio presentido
me alcanza una honda ventana introvertida?
Qué vago rumor puertas adentro
de otros mundos retenidos tras el mundo?
A ras de la noche soy un harapo de no sé qué ídolo
diario
De noche soy mi sombra pero soy sólo mi sombra
Qué tierna cautela domestica mientras sueño
el torvo y lateral recelo antes del día?
Todo se amansa como una marea desbocada por la
luna
Quién somete mi luna antes de los testigos?
De mañana sólo me queda un cansancio
un turbio pavor de soledad e insomnio
un trofeo sin memoria una pregunta
un asombro, una ventana sin ventanas
y una paz recuperada que no es mía.
15
¿Por qué presagio me alcanza una ventana
como un subterráneo temor de descubrirme cierto?
una ventana ciega un pasillo sin principio, una pregunta infinita hacia mañana.
16
A veces, al fondo de la garganta de tus ojos
un crepúsculo se asoma.
Es la hora en que en mi sangre
los pájaros de mis ramas se adormecen.
Entonces, para esa ventana
hacia la tarde infinita de tu alma
la vigilia de mis redes cansadas
sueña a la espalda de las gaviotas
que se van hacia el espanto.
Pronto anochecerán tus ojos,
y al azul de tu silencio
los grillos se encenderán levemente
como las estrellas que laten en la
sombra.
Y hará frío en tus ojos que se tragaron
las cosas de un día.
y en un desván insondable
el mundo que pasaste a buscar
te será un rastro.
Yo he sido el mundo una vez
para ese acecho a la nuca de tus ojos
Tú aprendiste un rostro
y acomodaste un nombre sobre el rostro.
Después, tal vez, nunca te fue un sueño
ese pedazo del mundo recogido
Yo que bebí las tardes doradas,
en que tu piel de durazno era
el mundo inaugurado
rescaté de la sombra que cubría
tu verdad desde hace mucho
que ignoraba.
17
Quiero lavar las sombras del sótano de mi alma
con las hilachas del sol de tu mañana
que entran por las rendijas de mis ventanas.
18
Es la hora de morderte los ojos como uvas,
de inhumar en tu tiniebla una estocada de sol
y beberte la sonrisa de sandía
apóstatas del mundo, de la mano los dos.
Y enjuagarme las manos en tu pelo de música
y apoyarte los ojos a la nuca de los tuyos
y amansar las palomas de tus manos silvestres
desmintiendo la lejanía que nos impone el mundo
Acércate a mi guitarra callada de abandono
para ti tiene un silencio templado y profundo
dame ciegamente tu mano y tus ojos
para nuestros dos naufragios remaremos juntos.
Y ya nada pagano te alumbrará de sombras
bautizaremos la tierra con sudor de labriego
y para terminar un rito de ser tú para nosotros
crucificaré tus manos y tus pies con besos.
Luego cuando ya no se desboquen nuestros pájaros de miedo
apaciguado el mar amigos de la luna
el recuerdo nos llegará a la espalda,
y las cosas tendrán nombre una por una.
y latiremos en el beso de pan que nos empoza
morderemos con las manos nuestras manos amigas
mientras tus ojos serán lunas de mi silencio
y comulgarán las palabras que yo no te diga
19
Y el caracol de tu oreja y tus dedos de caña
y tu pelo de espuma y de velero y de garza
y tus ojos de remanso me serán un huerto
donde diariamente unte mis anzuelos.
20
Acerca tu leña a mi fogata
la noche es fría y nos basta con un fuego.
Para tu pecho de pan tengo mi corazón de casa
amarra tu barco al muelle en que te espero
21
cada uno es el sacristán de su alma
22
Toma mi mano mi costado, la mirada
tendida en algún puerto
Y si un día llegas con ojos de cielo tras la lluvia
con un crepúsculo en la mirada y una mano
desnuda
calla a mi lado,
gritará domingo una campana de silencio.
23
a la hora de los bosques mi corazón se encoge
como un puño recogido
algo se acurruca,
como los enrollados caracoles,
pero mucho más como los pordioseros
en algún zaguán alguna noche.
Es la hora en que los pájaros
laten en las hojas de los árboles
llenos de una víspera superior que los aplaca
tal vez con miedo o con ternura.
nada amilana el viento relajado que discurre
como un río tácito o sospechado.
Es la hora de la azul melancolía
de la tarde rota y llena de abandono
tal vez por un lejano oficio de golondrina
o porque le agrego la tristeza de mi sombra
sola.
24
cuando tu garganta palpita
con las alas de tu risa
25
mi corazón bracea
26
Tus manos despeinadas como palomas en desmayo.
Tu cuerpo lacio de garza y de guitarra relajada
y la cadena subterránea al medio de tu
espalda
como la íntima caña en tu garganta
y el anillo de la roja telaraña de tu savia
empuja como el árbol de cal que te sostiene y te
levanta
y el tallo de sol que es una lanza en tu mirada
y el caracol de tu oreja que devora las tormentas
tu boca cruda de sandía
27
Las golondrinas de mis manos se suicidan
y sucumben barcos despavoridos al espanto
28
tu sonrisa limpia
una mirada puntiaguda
29
la gaviota de tu sonrisa.
30
Estoy sonando a vértice como el caracol y el vino
último rincón de la niebla infinita
de allí sube como los oficios de la tierra
un rumor de raíces
y yo apenas digo la palabra corta
como algo que algo
actitud inacabada de ser otra cosa
si estoy sonando a los remotos vacíos
al espacio incontinente de la nada
31
Cuando se regresa el umbral de
la verdad de vuelta hacia los días
y la gente, sólo nos quedan actitudes
¿cómo haberla mirado a los ojos
sin sentir un grito tramarse en la
savia de los huesos como un relámpago
Cómo mirarla y
quedarme de este lado de las cosas
como estar más allá, donde las
almas no tienen nunca ni distancia
y mirarla sin pensar en la distancia
de los cuerpos.
32
Ese rastro anterior que te persigue
y te acecha en el sueño y te doblega
con la dulce ilusión donde te ciega
tu fantasía que a la vida sigue
aunque el talón de la noche te fustigue
lo perderás cuando el final que llega
te sea una entrega por tu entrega
que aquel dolor de espera te mitigue.
y por tanta soledad que equivocabas
para dos silencios encontrados
llegue un solo lenguaje y sea clausura
Porque a tu puerto de soledad que vigilabas
tal vez un rostro que no era el esperado
le redima la vigilia con ternura
Para tu puerto de soledad en el que esperas
tal vez un rostro que no te es vigilia
llegue
33
y será otro sueño apostatiz
del sueño que soñaste un día
34
Para redimir tanto dolor de
espera
con un canto que intentará un
rezo
sobre el silencio que te desespera
apoyaré como una venda el primer beso
35
Ese rastro anterior que te persigue
y te acecha en el sueño y te doblega
con la dulce ilusión donde te ciega
tu fantasía que a la vida sigue,
aunque el talón de la noche te fustigue
lo perderás; cuando el final que llega
te sea una entrega por tu entrega
que aquel dolor de espera te mitigue
36
En mi incertidumbre de cruz eres un rostro
que nombra un sendero que no empiezo
y en un costado a tu costado hay un espacio
para un rostro sin comprobar entre mil otros
37
Se hablará de nosotros y las palabras nombrarán
nuestras veces sin sombras,
y se preguntará y se dudará de nosotros
porque tendrá testigos nuestra historia empezada.
38
Para tu piel como las ciruelas a la siesta
fácil y descalza como tu voz encinta
tengo un barco que te avise las tormentas
y un naufragio que indagarte entre los dedos.
Para la garganta a la nuca de tus ojos
donde hacen buches palomas de infinito
tengo el agua profunda de los pozos
para saciar tus redes que van a recoger el mundo
39
Con tanto mutismo hermético y huraño
Con tanto esforzado silencio sobrehumano
Te doy la mejor manera de mi mano
para callar las otras que te harían daño
Con tanto sincero ademán con que te engaño
porque quiero que mi soledad no sea en vano
te ofrezco mi tortura de dolor humano
para que sea tuyo el sol que me es extraño.
Con tanto sueño que no ha sido espera
por tanto sueño con que alucinaba
Pero más por la larga soledad que te acompaña
Te doy con un silencio mi alma entera
Para que esa ilusión con que soñaba
te sea la verdad que se me ensaña
40
Por tanta sombra que horadó tus venas
y tanta mentira que sonrió arbitraria
Por tanta vigilia de vela imaginaria
que en puertos de sueño cancelaba esperas
Por tanta ternura y devoción en tu manera
Por tanta
Por tan tenaz fervor a tu primera
imagen,
41
Para el rumor de altura que te alcanza
el seno
Para el remanso quieto que te
ahueca el ojo
Para el místico
incienso que evapora el pasto
42
la sombra que te medra de un cráter hasta el alma
43
Para la espalda ciega de tus manos solas
techos valientes donde el silencio llueve,
quiero acercar la devoción que inmola
mi mano sola donde el silencio llueve
44
Yo tengo dos brazos
Tengo dos caminos
y no puedo caminarlos como a brazos
es decir no puedo ser distintos
caminantes simultáneos
Tengo dos ojos
que se dan en las cosas las manos
pero no puedo dos aortas de mi sangre
unirlas como a brazos
en los hombros de las cosas como a ojos
Tengo dos imágenes
dos Dioses en mis templos
y en el mismo altar puedo adorarles
Tengo una sola ara en un solo corazón
y un solo sacerdote para amarles.
45
cuando el horizonte comulga la luna
46
como un orgasmo degollado
o un bostezo incompleto.
47
De tus ojos humea hacia mi alma
como un perfume que resucitara
una fe infinita
Las palomas de tus manos
como veleros postergados
como vientres o candelabros de ritos
tienen en un gesto
el dogma perfecto de los pájaros
A ellos iré, sueño
árboles de diluvio,
un día como un ave cansada.
son los pianos que completan
la tristeza.
Ya tu imagen es un coral de mi alma
y la he izado como a un título
de la sangre peregrina.
El rojo sacerdote
estará eternamente arrodillado a tus altares.
Ya he esgrimido tus ojos
como ventanas verdaderas hacia Dios
He derogado en un instante siglos
Tú podrías ahora
inaugurar mi voz aún no estrenada
El eco de mi corazón es un rastro
de pájaros
Es un testigo de horas
Es un caracol,
un pájaro hace siglos cancelado,
que ahora ha vuelto a parpadear.
El pulso de las alas
es un rito de campanas
mi corazón es por ti un campanario
Las olas esparcen la misa de mi alma
Tú has clausurado
el nombre de Dios
Y me falta el tuyo para nombrarlo.
48
Ciego,
cuando las cosas tienen el tamaño de la noche
Muerto
cuando un último instante de alguien besa la semirrecta del futuro intiempo
Porque la eternidad no existe
sino en lo que nunca ha sido y no será jamás
49
Porque la nada es un ámbito
que las cosas no han podido llenar
Es lo que le falta a algo
para tener el tamaño de Dios
Porque todo es lo hasta el primer instante
sin siguiente
es la imposibilidad de crear
(porque la eternidad es un instante prófugo
del sendero de las horas
es donde no hay demora
y es todo simultáneo
como si se pudiera nacer y morir
al mismo tiempo
y ayer y mañana vivirlos en el
hoy
como los lugares sucesivos
de las hélices resumidos en un instante
de círculo.)
50
porque la música se parece al humo
y lo encontrado ya no es meta
ni buscado
51
ser uno bueno
lema de mejores
ser el mejor
lema de peores.
52
Voy desenrollando el vértigo de un triángulo equilátero
he perdido la cuenta de los rincones.
¿Dónde estuvo el silencio de mis pasos?
Quiero un reloj, como un molino
simultáneo del viento del tiempo
La harina empolvará las sienes
pero cada día tendrá su nombre verdadero.
Quién tiene el pez de la respuesta
para el constante anzuelo de la pregunta
Cuántos siglos separan dos instantes consecutivos
Si rezo porque está lo que voy a buscar
que ya hace rato que está o no está
Si no lo encuentro o sí
desde cuándo está o no.
53
Voy recogiendo mi conciencia del polvo del
camino que camino
voy despertando el constante presente del ahora
54
De tus ojos humea hacia mi alma
como un perfume que resucitara
una fe infinita.
Las blandas y lentas palomas de tus manos
como veleros postergados
como vientres o candelabros de ritos
tienen en un gesto
el dogma perfecto de los pájaros
A ellos iré, sueño,
árboles de diluvio,
un día como un ave cansada.
Tu imagen es ya un coral de mi alma
55
Quiero desenredar la música
en tus manos de piano.
resucitar de las algas de tus dedos un tesoro
largamente enterrado
Y luego deletrear cada hebra de mi bandera
de amor
Y habré escrito un poema
para los pentagramas de tus
manos
A los costados de la sangre arbitraria
andenes del viento
tenderé mi velamen cansado
como un árbol o un barco que sabe
sin haberlo aprendido, el misterio del
mar o del
pájaro.
He dicho que quiero,
ahora pienso,
y no sé si pensar es un ruego callado
el corazón de miga deletrea párpados de piano
cinco velas de tus manos apagaron la noche
de mi alma
Quisiera estos versos para un candelabro,
y no sé si un poema más que él es un
rezo
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
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