(POEMAS)
1
Cuanto más gente hay más falta lo que no tengo
Cuanto más cosas me rodean más solo me siento
Si tú no estás es como... como si fuera ciego,
aunque todos me hablen..., todo es el silencio
Y tengo un pozo clavado ojos adentro
todo es lejano no lo comprendo.
todo es extraño y pienso
mientras todo esto es yo estoy muy lejos
y entre toda la noche que me encandila,
te recuerdo,
y la música crece y me llega al cuello
como una ciénaga en que pueda hundirme
yo no sé dónde estás pero te sueño.
tal vez olor de cómo eras, un poco, pero te
pienso
y con las pocas cosas que rescaté de ti entre el mundo
te hago en un trono un ídolo inmenso
y en las noches como ésta, tristes, largas,
te me arrodillo y rezo.
Tal vez no sé rezar tal vez yo no sé cantar
pero grito himnos en silencio
Y son todos tuyos. tú que estás lejos aunque tal vez no
estás tan lejos, pero no estás aquí y eso
basta inmensamente, para que mi
distancia acabe en otro puerto.
yo sé que todos tienen un momento
en que se retraen de todo, de la carne los
ojos y los dedos
y se acurrucan en el alma a la hora del rezo.
tal vez ésta es mi hora y sea por eso.
Yo no pregunto por qué, simplemente
sueño:
Eras tan dulce a veces lejana vaga, como
una música que de lejos me viene
estabas llena de..... cómo decirlo simplemente
de esas cosas que tienen los pájaros y los árboles,
que tiene Dios, de esas cosas que tú tienes,
y tenías una lejanía, un túnel de cristal
en los ojos
y a veces te asomabas como queriendo ver qué
pasaba donde eran los otros.
y volvías a tu gruta tal vez a masticar
un rostro aprendido en esas tardes
azules.
Ya casi en el recuerdo todos los días son uno solo.
es como animarte sin horas sin lugares
sin esas cosas que son simples detalles
verte como una flor al alba,
transparente pura blanca
oírte la voz limpia, descalza
y las manos desnudas como las gaviotas
blancas
tal vez ya no volverás.
tal vez yo te olvidé y tu recuerdo me
sorprenda un día,
pero aunque pases como esas cosas
que sin más se olvidan...
(no no pasarás... aunque sí, debo
volver a la vida)
y si pasas como esas cosas que no tienen
todavía
ahora antes de tu olvido,
para que quede como un hito de mi historia
este testigo, te doy este trofeo de mí
mismo,
y te guardo sin respuestas de mañana,
sin saber de los buques partidos.
me inclino como una abeja llena de fervor
y me arrodillo
y para el tal vez olvido
te escribo.
2
Toma mi voz como una espada
esgrime mi verdad
abandona tu mirada ojos adentro
derrota el mundo que
te crece en la garganta
Podrás desatar tu voz que fue cautiva
liberar tus ojos maniatados
y reconstruir tu ciudad
para que vivamos juntos.
Labraré tus manos
en los surcos de tu pelo enjuagaré
mi sudor
y cuando en tus huertos
amanezcan los brotes
cante la primavera
te dejaré sola
para que aprendas a llamarme.
3
Cuando tu suelo mastique
la ceniza
y el árbol nuevo se sostenga
con el fuego roto
que comió la tierra
hacharé tus bosques
y haré fuego sin espalda y sin cenizas
Para calentarte las manos en
invierno.
4
Si te duele tu espalda
y el rastro y el paso que a mi distancia
empeñas
vuélvete sin temor de la sal
y ayúdame a tenderte
la ofrenda de las manos dimitida
por tanta espera sin espera.
5
Este rencor de alambres
de impávidos barcos cuadrados
en puertos sin tiempo y sin partida
Esta furia de cementerio
de tumbas sin lápida
y sendas porque sí
entre muros resbalosos sin ventanas
o con huecos cerrados, hacia nunca
Este horror de cielo cuadrado
de techo ¡qué más da! tan alto
y pájaros fugaces
que enloquecen de pavor
y árboles que se aferran
a vientos vencidos,
como un velamen manco en alta mar
Cuánta piedad
para el que sueña
el otro lado de un recodo
Cuánto túnel despavorido sin fronteras
Qué odio de ciudad y de clausura
tanto una fatiga
de no asir silencio
a pesar de un rezo sin altura y sin
palabras.
6
Tu relajada paz de barrilete
tu fuerza de alambre
tu mano de pez despavorido
en un dolor y miedo sin azul
¡Qué importa tu distancia
sin costados!
la piel de tu voz dos veces
y todo lo que tienes de sueño
Alguno es tu lugar
también tu hora
Dónde y cuándo no importan
si eres mucho más
mi íntimo oficio de pensarte.
Para qué tu carne
Para qué tu vez, tal vez
si es mucho más dulce
agregarle a un rostro de mi sueño
tu imagen aprendida alguna tarde.
Todo lo tuyo tiene arena
fantasía fugaz de algún castillo
y un ariete de mar inexorable
que no perdona rastros
¿Para qué tu verdad?
si eres mucho más aún mi alma
que te inventa o te recuerda
que te sueña o te imagina pero te ama
y si eres, te pareces a mi alma,
y entonces te perdona.
7
El tallo de tu cuello
8
tus ojos de estanque
9
tu furia de alambre
10
¡Qué importa tu espalda
para una mano tendida!
un día le regalaré tu nuca al rostro
Puedo llamarte hasta
alargarte el harapo derrotado de mi
grito
¡Qué importarán cuándo contestes
las veces de buscarte!
Ya estarás conmigo.
11
Cuando tus manos estén mustias
y tu boca de gaviota un día
sea ya una llaga envenenada
cuando tu sonrisa limpia
sea una mueca amarga
cuando el mundo te señale
con el desprecio que aparta,
cuando tu vientre seco
sea una huerta árida,
cuando tengas el recelo de los gatos,
cuando seas mala,
entonces te amaré buena mía
y será tuya mi mano que te levanta.
Es muy fácil amarte
limpia buena y sana
pero si un arco se subleva
en tu garganta
si tu mirada es un hueco caliente
¿cómo no ser mucho más dulce, amada
y amarte mucho más cuando me dueles?
Quiéreme también si mi mano es un sapo
mucho más si mi voz hiede y ya no canta
y si mi boca es un surco sin sangre
y una ciénaga feroz la sentina de mi alma
ámame y redime con tu beso
tanta derrota y tanta lágrima
12
Para tu voz de bronce
13
Para tu espalda de silencio
para tu frente sin respuesta
para tu sola vez
como un hito en una tarde cualquiera.
Para la imagen que te sabe
y ahora tienes algo de mi espalda nueva
porque mi rastro te conserva
Para tus cosas porque sí
pero mucho más porque tú eres con ellas
para el quizás que es tu secreto
que mi callada pregunta no contesta
aunque en verdad yo no te lo pregunto;
Para tu torre enhiesta
que se alza como un heraldo de historia
o un faro de frontera
desde donde crece tu rostro con tu hora
Para toda una espera sin espera
que porque ibas a llegar te fue vigilia
quiero darte esta guitarra sin cuerdas
que aunque no tiene nada que decirte
sin altar mi fe se te arrodilla y reza.
14
¿cómo puedo amordazar yo tus espinas
cómo si no soy tus heridas
si no soy las flores ni el dolor
ni el dolor ni la ponzoña es mía?
15
...Pero puedo contarte mi recuerdo
al otro lado de los días existes
hacia el norte el sueño te anticipa
a la espalda la memoria en que subsistes
algo te alcanza todo este silencio ofrecido
un sacrificio un dogma de callar algún fervor
de ausencia
todo te acerca un ofertorio arrodillado
¿cómo puedo, ¡como tu espina! si tú eres la que llevo
hundida?
16
Tu boca desorbitada.
17
No importa, sigo adelante
aunque sea con el sueño.
¿dónde quedaron mis piernas?
a mil leguas
sigo gritando cruces,
mi garganta hace siglos
quedó sueños adentro
¿quién sabe dónde?
igual grito: levanto una torre
pongo una flecha en un arco como un gato
un cuello es un tallo como sea
en una rendija erijo un ojo
¿dónde dejé los ojos?
y sigo adelante. no pregunto si avanzo.
ningún camino se termina
hay una noche más larga, sin después
y sin mañana
Las velas igual siguen tendidas
el viento no importa, pasa.
tantas tardes tantas noches y mañanas
si me sobra será una tarde sólo.
qué importa la hora de la frente en la espalda
cuando todo es rastro
en la senda caminada
ni se vuelve la cabeza. ¡si ya estamos ciegos!
sigo adelante. ¿para qué sentarme
a demorar el camino?
El camino es otro y allí no puedo sentarme
sigo inexorable, paso a paso.
No pregunto cuándo ni dónde
Ya sé qué.
18
taloneándome las sienes
un hocico empecinado me persigue
19
el albedrío de mis noches
no te alcanza.
20
bastan siete teclas para poder toda la música.
21
Esta noche la garganta a media asta
limpio mi voz con las palabras que te nombran
Esta noche mi voz puede tu nombre
y mis manos tus países ignorados.
los grillos tiemblan su canción de lata
y yo suelto las amarras de mis mejores pájaros.
algún silencio vela el sueño de tu voz de manzana.
No pregunto tu sitio puedo anclar mis manos.
para tus alimañas íntimas haré un cerco de fogatas
y sitiaré con mi asedio tu ermitaño
hasta que tú misma te desnudes la coraza.
pero ahora es noche y el sueño es en vano
para tu verdad tus imágenes no bastan
y todas las veces, que son un rastro de espera sin cuando
una a una te nombran, como esta noche llena de palabras.
22
a bordo de la luna.
23
el silencio llega como un lúgubre emisario
todos lo dicen a la hora
del albedrío sin cadenas
24
todas las ventanas dan a rostros vacíos
con los ojos verdaderos
contra rostros remotos.
25
un gesto áspero tuyo
me irrita el gusto.
26
los árboles llenos
de várices
27
Sabemos que de la injusticia la culpable es la Justicia.
28
¿Recuerdas un poco todas mis cosas?
el quehacer de los dedos en tu carne de miga
como la lluvia minuciosa en algún techo?
El atareado rumor de nuestras sienes
y la roja y redonda labor en que se afanaba
el pecho.
Recuerdas cómo nos andábamos
de pie en el quicio de la historia
como un pasillo hundido hacia el
alguna vez o el nunca?
Recuerdas nuestras veces
abriéndose paso entre el fragor de la
gente
y la ciudad hostil y el acecho circular
de las esquinas?
Y aquellas tardes en que nos atábamos
a los extremos de la lejanía
y rompíamos a correr sobre nuestras
espaldas hasta asestarnos el hambre
duplicado de los ojos que callaban y que no.
Recuerdas cómo nos echábamos las
manos para enjuagar algún olvido
en el pelo infinito.
Yo todo lo recuerdo
y la cadena de tu espalda como tu garganta
y el rumor que levantaba el musgo
arrinconado en tu ciénaga nunca.
Y los pájaros celestes de tu olor frutal
suelto o volado como un himno
de barriletes y de trigo sudado
en la cosecha.
Todo lo recuerdo
hasta cuando no te quería
y me afanaba por treparte la sangre
hasta la luna en mediodía de la
frente
para empujarte el insomnio
que tal vez logré y no supe
Y recuerdo que te quería en verdad
que te quería
ah! azul garza de trigo y fruta
donde perdí los dedos
que te quería y te recuerdo
y que te habré querido mañana.
tu sangre múltiple como el helecho.
29
líquida madera. los hombres que te flotan
en los ojos como vestigios de lejanos náufragos
30
Yo quise agregarle tu hombro a mi
camino
plantar tu voz en el silencio del costado
para hacerme un jardín bajo las manos.
y comer el verano en las espinas
31
las flores como dulces campanas.
32
el canto tembloroso de los
grillos de cristal
33
topo de la sangre se empecina
34
la fidelidad es una gentileza
35
Te has tragado los trenes.
andén
es un abismo hacia después.
36
Las calles te desenredan de mi tristeza arrastrada.
37
Yo marcharé
rompiendo tus raíces con los dientes
tirando de las lianas en tu selva
para enloquecer campanarios en tus ojos.
Y me iré afinando en las hormigas
para subirte hasta el viento por los pinos
Y vivirán mis manos en los nidos.
y me crecerán los ojos en las frutas.
para volver al viento
tras la tierra por la savia
cuando pueda volar como un pájaro
gigante.
38
EL ÁRBOL
Tus ojos se van como los gorriones sin verano
Y en la punta de las ramas como huecos horneros
se me quedan las manos
Siempre el frío trae pájaros helados
Por eso ya un poco te confundo el rostro
Y las alimañas del mundo que en alguna parte
son dulces o son melancolía
se van comiendo las frutas caídas
a mi sombra
Te había crecido la boca en las flores
el otoño preguntó por tu carne
y por el rito de la primavera
como en una torre o una iglesia
algunos pájaros hacen nidos en el barro
solitario.
Yo me vuelvo milenario
o nómada me muero por el viento
hasta secarme
y liberado pájaro
a veces me asiento en las ramas que
una vez me fueron
brazos.
39
el caracol de tu oreja
transitar tu sangre si ya todo estaba
designado
Ahora tal vez no te conozco.
40
Si mis manos se van a la guerra
y mi voz ya no arde en tu costado
si el viento trae hambrientos soldados
y en el fuego de los dos en nuestra misma leña
otro dolor de invierno
se seca la sangre
si otro sonoro silencio se te acerca
y restaña con mi espalda su vacío.
(tú eres mi espalda)
si la guerra es larga
y un fusil conmigo se adormece
y si mi lejanía es más larga que la guerra
y otras manos van al bosque con mis
hachas
Yo no te habré olvidado
Te contarán que ha muerto algún soldado.
que en los andenes del regreso alguien quedó esperando.
Yo llegué también de alguna ausencia a tu ausencia
Por eso tendremos el olvido largo
y la tristeza compartida como la leña y las manos
41
Marcho contigo donde estés
porque siempre pregunto a nadie por tu
tiempo
y sin saberte dónde o cuándo
te amo y te pienso
con las lejanas veces
con el tiempo del recuerdo
que una sola vez tuvo mañana.
Ahora un viejo día
pero mucho más un día contigo
te nombra hacia delante
te contesta siempre
con el tiempo que ya no será
pero que será siempre mañana
42
Porque existes mucho más que mi recuerdo.
acércate amiga de mis cosas viejas
El día no importa. Si ha de ser mañana
Aunque mañana yo te llame y ya no vengas
Pasa, yo no tengo puertas
Pero algo se abre a tu presencia
y si tu verdad es más extensa que la hora
serás mucho más en lo que quedas
Para guardarte más acá del mundo
más allá del beso del silencio y de la ausencia
43
Sobreviviente de la batalla completada
despertarse héroe o cobarde
44
mis manos están hechas de raíz
45
como una puerta prohibida
46
las dos veces de tu savia
47
Mis manos han ungido la lluvia
han delegado los fusiles para el hambre
pero no han dado de comer a nadie
ni han llevado agua al sediento nunca.
Mis manos han construido cárceles
las prisiones no están sólo bajo llave
pero no han ido a suplantar fatiga
ni han tocado la frente del que muere de
sombra
Y han matado a Dios sobre la carne sola
y han descubierto el dolor de las heridas
Y al fin soy bueno, como todos.
y al fin soy los otros para alguno de los otros.
etc.
48
Mis manos han hilado la lluvia
han rodado el viento
como molinos asidos al silencio
y ahora dejan el rastro del ocio
como un caballo y un jinete muerto.
Mis manos no vienen de la guerra
ni empujan fusiles sin nombre
hacia una calle
Mis manos han empuñado la luna
que subleva la íntima marea de tu
sangre
Pero mis manos se van a la guerra
no acatan su raza sedentaria
y aprenden a volar tanto se cierran los muros
y doblan los recodos buscando la mañana
Yo no he sido sometido
mi libertad no termina en una bala
y conquistaré sino los hormigueros
medrando por la savia hasta las hojas
donde encontrar las alas.
Y ahora mis manos que te nadaron
que bajaron hasta las vísceras del mar que
te prolongan
se van por las esquinas y las páginas
a buscarte en otra mujer que viva sola
Y otras manos que vengan de la guerra
con fusiles con hachas o palomas
otras manos pero ya no las mías
te subirán desde una esquina hasta la boca.
49
Cuando la tierra sea un cementerio
redondo y un muerto solo esté sobre la tierra
y tenga una cruz en
una mano
se alzará el ojo de Dios con voz vegetal
designando los hombres de la rosa
hasta la arena.
la tierra es buena bajo las plantas
y todos seremos en la tierra.
50
Arrancaba las flores con los dientes
y se murió con una espina.
su tumba está bajo las flores.
51
Las flores te salen de los ojos
como tu pecho que se vuelca de palomas
y te vas con tu tierra hacia el arado
hacia la lluvia y la espera
a recoger tu sueño.
52
Yo no tengo la guerra pero la guerra no me
excluye.
53
Y el gato rojo agazapado en el odio.
54
tú irás por mis espigas
lamiendo en mí los ojos de la tierra
amaneciendo el faro
anticipado por la sangre
hasta llegar a la primera
primavera
Yo soy allí sin huella
un poco la raíz que me precede
me anticipa
pero mi espalda termina alguna
tarde y allí te irás comiendo
las espigas
para hacer el pan en tu rueca de
sangre
55
Llámame, tu voz no se ha agotado
todavía
56
Escúchame
aunque el mundo sea entre los dos
y levante su voz anónima y gigante
Yo no hablo de nadie
hablo de ti
57
tocaba la trompeta hacia el cielo, como levantando
una suplica de brazos, de mano, como un
candelabro
58
Tengo miedo de que vengas a destruir tu imagen.
59
Érase una dama, a una nariz pegada,
superlativo promontorio agujereado,
Un poco me recuerda al pez espada
piedra libre por la que está detrás del naso.
Leyó el diario con consternación y asombro visible
Leyó de los impuestos por el aire público
y con aterrador desconsuelo en un impulso
quiso extirparse aquel volcán del rostro
Pensaba —la pobre— son siete pesos diarios
la consumición promedio de los seres normales
aguileños, respingados, ñatos, casi todos
Érase una sombra larga a otra sombra
pegada
la primera un tanto humana,
la segunda, de montaña
vi el cuerpo que las formaba
una niña rubia y flaca
que detrás de una nariz estaba.
Oh, —gemía dolorosamente
con atroces gritos desgarrantes
como un fauno enloquecido de complejos
una especie de joroba muy muy grande
intentaba con vanos manotones
entre sollozo y sollozo, arrancarse.
60
Comenzó a crecer la pobre,
poco a poco como todo infante
pero sin control alguno el desarrollo,
de la nariz se hizo alarmante,
ya a los dos meses era un caso raro,
la nariz un niño ella otro,
era un caso de siameses,
61
EL MONSTRUO DE LAS DOS CABEZAS
Resulta que hace mucho, mucho tiempo
vivió un monstruo que tuvo dos cabezas.
estaban pegadas como un ocho.
mejor dicho como a oscuras, las dos de una pareja.
El caso es que este cuento contó un padre a su hijo
que no pudo dormir en el relato pensando,
y como en una aparición fantástica
vio por la ventana pasar al monstruo andando
62
A veces te introviertes como las tortugas
y abandonas tus ojos,
el cerrojo de tu acecho,
como dejando la ventana
tu mente de perpetuo lisiado en la vigilia
a veces te introviertes y tu castillo de abandono
es un ámbito de dudas.
y mis preguntas te socavan y no vuelven
y mis antorchas no descifran tus sombras.
entonces puedo tomar tus ojos que no me son trofeos
y apilar tus manos de árbol seco
y beber tu rictus en que quedó tu instante
63
porque ya no estás a la nuca de tus ojos
y yo llamo sin respuesta
a tu anzuelo de pescador dormido.
64
El tiempo es sólo pasado.
65
Cuando el tiempo pasa por la víspera
esperada
y el ahora es el instante que ayer era mañana
Todo el temor de la hora tantas veces pensada
recoge la verdad en que la ilusión se torna vana.
Se calcula y sueña la palabra, las manos, la
mirada
Está todo pensado
66
los muertos no temen a los cementerios.
67
Los locos no temen estar entre los locos
sólo los cuerdos, y tal vez porque son
los que conciben el daño.
68
Has sido tanto tiempo como tú,
Que ahora que me acerco a la hora que
yo solo sé
No puedo esperar nada.
69
Te dirán que la guerra ha pasado por mis
manos
Que he quemado la tierra y que sembré
sobre los cementerios
Y te dirán que yo he inventado a Dios
Después de andar por las ciudades secas
recogiendo las últimas miradas de
los muertos.
Pero ven igual a preguntarme
Yo sé de mí un poco más que los que dicen.
Y yo nada te diré cuando te vea
ascender por la montaña
con los ríos anudados a tu espalda
y los niños que se espantan de tus brazos
Y tampoco te preguntaré por qué me
han dicho
que la guerra ha pasado por tus manos
que quemaste la tierra e hiciste un
Dios de barro
Te sentarás al fuego que ya estará encendido
hasta que en el valle se apaguen las últimas
ventanas.
Entonces toda la tierra y los ríos de tu espalda
y el Dios hueco de barro que nos servirá de nido
como una sola verdad que no conoce guerra
se alzará como un himno de paz sobre la
tierra
Porque de todos, nosotros no habremos dicho nada
70
Si un canto de sirenas te derrota
si se te pudren los ojos por mirar hacia atrás
si no resistes la espalda y te resignas de sal
71
anónimos como los muertos de
la guerra y como la arena
72
Y nuestra sangre congregada
se anudará en la colmena de tu vértice
73
Tú te enrollas sobre el hijo bueno
como en una perla para tu rueca
que te va remando la sangre
dentro de tu carne buena
74
Ahora que tu sangre se bifurca
como la sangre de la tierra
en primavera
75
y tienes el tiempo duplicado
y un telar de miel y luna en el pecho te florece
Ahora y después
cuando hayas ya aprendido el sentido del
dolor
y se haya abierto por tu garganta final
el vientre completado
Ahora que la carne te pesa
redonda en un sitio donde
abarcar el infinito
yo que no he sido
yo que no he sido el labriego de tu tierra
76
Mi pájaro de altura que pasa buscando
el verano
77
Mi tránsito mi existencia celular de cosa
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT |