Si llevas la cuenta de un pájaro en tu sien

A Alicia Susana García

 

 

 

(POEMAS)

 

1

Por el miedo de tu sombra en la garganta infinita
tu caracol quedará sonando mi antorcha
como un eco lejano que te hará tristeza
Te harán eco mis manos en el latido de la lejanía
sobre tus muelles solitarios
Nos habrá venido el diluvio y el pájaro que ya anduvimos
nos será ciego
Tu palomar de sangre temblará palomas
Tus manos de palomas
tantas veces tanteándote el costado por la lejanía
Tantos rostros andarás Tanta poesía
Tanto frío dejarán viajeros en tu gruta
Tanta espalda siempre
y el dolor occipital siempre de haber sido
y sin embargo sonará a mí tu silencio
como el primer muerto suena aún sobre la tierra
aunque se trague las guerras y la savia de los hombres
nuevos.
El silencio es el himno de sonar a uno mismo
y entre todas las palabras que será hueco el tuyo
Mi grito te hará destierro en el andén de tu garganta
porque en el abismo infinito de tu caracol que se
aprendió o existe el mar ya para siempre
mi naufragio emergerá a cada quilla a cada marinero
como una golondrina corta y todo el barro de dientes y
sangre que tragaste toda la lluvia que hizo guante en tus
hormigueros Toda el alma vivida en la invasión
irrumpida a luna y barco y mar de toro
y a historia recogida nos irá buscando el nunca por
las playas deliradas, donde el mundo no topa
la mirada corta en las esquinas y el filo de una mano hasta
la gente. Adiós amiga, porque vamos juntos
porque partimos del día que nos obliga y puede
para vivirnos más allá de la tristeza como el delirio de los
locos que no resistieron los ojos. Donde el nunca es un
siempre de historia vacía el último beso es un
barco ciego que ya nos parte como tanto pero esta vez
nosotros porque nunca, para siempre.

 

2

El tiempo es un arroyo con gotas de
colores que pasa por un punto de la
costa que se tiñe cada vez distinto,
llamado cambio.
o el cambio es un viento que pasa
por el palco espectador y puntual
del tiempo.

 

3

Qué antipático me suena,
el croar del despertador,
pero menos acogedor
es que me despierte una ajena
voz a mis pensamientos
Cuando pensando, en color,
la clase se me hacía
y mientras soñando crecía
mi ausencia de este lugar
Como picana de arrear
me vino la vocecita
mis sueños a zamarrear
Cuando mirando la libretita
mi nombre quiso cantar
Si sólo por ser mujer
mi nombre alguien cantara
nada hubiese que me alegrara
como escuchar y saberme
de ese cantar el objeto
Mas si aparte de ser mujer
es también la profesora
ahijuna por qué canta ahora
que soñaba con tener
varias cosas que tocar
con la suavidad de la aurora.
Si supiera mi angelito acorazado
la ahora estoy pasando
pedos estoy derramando
ya sin aire me he quedado.
Me podé todas las uñas
guadañando a mordiscones
miro a todos los rincones
buscando dónde esconderme
mas no me conviene moverme
pues los gases son intrusos
y mis compañeros ilusos
que no tienen la culpa
me hicieron conmoverme
y evitarles el espanto
que si un pedo me respiran
se mueren del atraganto

 

4

He reemplazado mis ídolos
conmigo
extiendo marineros a mis islas

 

5

Las mil veces de aguja de la lluvia
enarenan mi alma.
El silencio espolvoreado de gotas está
perforado de estrellas.
Allí la noche de las palabras tiene
sus heridas
mi alma está barbada
de púas.
porque el vapor de mi tristeza se
incrusta en sus vidrios,
Por eso mi dolor de poros tiene
un eco en la lluvia.

 

6

Rebalsan las caricias atragantadas de los
dedos
y se derraman
y la piel emite su himno de espinas
y la piel desdobla de párpados su
cielo
y el canto se astilla en las alas
del eco
y las palomas se hunden en el cielo
y se escombran en humo
y el humo de las quillas se derrumba
desde el fondo de los cráteres
Y se disipa como el sueño
y nos despertamos tangentes
al vértigo goteando sus esquirlas
desnudos de la túnica del

 

7

—Aquí me pongo a decir
por si acaso es dudado,
que la flor que vive al lado
a mí me pertenece
y si su alma se estremece
será por tu infame dado

—Sólo dicta tu corazón,
, para mí, triste condena
mas consuela esa mi pena
saber que ella no lo siente,
no te quiere, sólo miente
el despecho que te llena.

—Oh! las lágrimas que caen
de sus bellos ojos claros
dicen con dulces expresiones
la verdad que siento yo
que sólo hay un amor
que he de conservar en mis crisoles

Oh! Clara luz que no veía
oscura en la noche de mi engaño
traslúcida hoy de crueldad y desengaño
desabriga mi ilusión a la tristeza
de ver enturbiada la pureza
de mi esperanza de antaño

Mi indiferencia amortaja mi dolor
en hermetismo sordo ante consuelos
mi alma encarcelada entre los velos
se inunda de plácido llanto
no escucho de la felicidad el canto
no albergo alegría de cielos

 

8

Hacia el jamás. el nunca. la historia.
¿Qué ojos recogen los míos de estas cosas que averiguan

Cuando un rastro de sombras es un miedo de volverme

Tus palabras van perdiendo cosas
y equivoco tu rostro poco a poco,
el olvido te arrasa y te devora
como un castillo callado por las olas

 

9

una noche el amor me llegaba de la lejanía
y amaba tu acoso por la espalda
como un prófugo de tu vez perdida
Ya no tendrás el sueño hacia mañana,
y tu rostro dimitía y zozobraba
con la fatiga de las velas
porque el recuerdo te guardaba el nombre
pero te equivocaba.
la sombra te entra por mi ojo que no te miró
bastante,
y te devoran las olas

 

10

A tus ojos se enredaba
el rito de ebriedad de las luciérnagas
y te buscaban el polen como a los faros.
Yo amaba tus ojos revoloteados
por los bichos locos de la luz.
y me despeñaba por ellos hasta dejar atrás al
sueño.
porque tenías la dimensión del mundo,
y la hora que te acorralaba
tildaba el hito de la vez que era recuerdo
o pasado inaugurado.

El miedo atragantaba el túnel antes de la
mañana final
y huía con las antorchas apagadas,
despavorido de las sombras sin respuesta
y los recodos de la incertidumbre.

 

11

Quisiera ser querido y odiado.

 

12

Pude, tal vez, echar un ancla en tu tormenta
resistir al mundo y la mentira ajena
Pero ya todo pasó. Zozobraste entre tus propias olas
Y ahora todo es muelles de abandonos a mi costa.

Haché durante siglos la leña que quemamos.
te esperaba desde siempre, como a un mandato presentido.
Ahora lo sé, ibas a ser eso: Lo perdido,
que se guarda eternamente como amado.

No puede odiarte mi odio, Nunca has sido tan
querida.
Pero eso sí, el silencio puede ser de tus cosas
Y la noche más oscura tendrá tu lejanía
y sólo tu recuerdo será melancolía.
Pude echar, tal vez, un ancla en tu tormenta,
resistir al mundo y la mentira ajena,
pero cerré los ojos y confié en los tuyos,
y me dejaste, ciego, frente a la mentira y frente al mundo.

Nadie es culpable, sin embargo. Esto es parte de nosotros
Ahora un olvido infinito es la manera de guardarnos.
Aunque a veces el olor del verano y de los pájaros
se puebla de ti
con la melancolía de las tardes en los puertos solos.

Tu nombre es un pedazo de historia inaugurada
tu rostro una manera de olvido paulatino
Tus manos dos palomas mensajeras no llegadas
a responder huecos silencios que aún cobijo.

Es la hora, pequeña, de mentirnos,
de romper la verdad que hubo en nosotros,
para que cuando lleguen los que serán testigos
No nos quedemos con un recuerdo solos.

Lloremos ahora con la cada vez más lejanía,
Todavía estamos al principio. Este día un día, será olvido
Y nadie llorará por nosotros, ni nosotros mismos
ni siquiera unos niños dormidos a la orilla de la vida
contra un sueño que soñamos, y dejamos dormido.

Todo tiene ya la dimensión de la mentira.
Tú sabes que a la noche, tal vez contra el silencio
nos damos la mano.
y presentimos ese olvido total, sin testimonios
y lloramos solos y nos olvidamos.

Teníamos un siempre, pero sólo uno
Podríamos haber sido siempre juntos.
Pero el nosotros yace en el camino bifurcado
y el siempre es el olvido sin fronteras

 

13

gracias amiga, amada mía, por pasar a buscar
esta casi poesía, sin rostro.

 

14

Un ojo tuyo es un cerrojo con acceso a la mañana,
como un pasillo infinito hacia el país de tu alma
y una ciénaga voraz, donde hundir una mirada.
Un ojo tuyo es un vértice o dos ramas,
o un rincón o gruta donde hacer un nido
y un remanso azul o túnel al abismo
o un pozo de sombras y silencio frío.
Tienes un ojo como una ventana tibia
y te sientas tras de él con la azul melancolía
de las tardes solitarias. Y todo, más allá de tu pupila
es el espacio infinito hasta la lejanía.
Te asomas a tus ojos como un lisiado a su ventana
y en la lenta siesta de la gris monotonía.
te recoges en tu alma como una mano apretada
porque tienes miedo de encontrar la vida.
A veces te acurrucas desconfiada o dolorida
como un pájaro frío o una mano enamorada
y yo te miro hueca y honda como los espejos
llena de voces y palabras que aún no son y son silencios
Y el infinito miedo de matarte con palabras
me hace callar o mirarte con mi propio miedo.

 

15

Tienes los pájaros encerrados de una guitarra dormida.
y el insondable hueco de los caracoles con el mar latiendo
como un eco eterno clavado en un rincón como
un reloj sin tiempo.
A veces envío las manos al silencio
como palomas mensajeras para indagar diluvios
y vuelven los ojos como redes vacías
que sólo recogieron la sal de alguna entraña
Un día callabas con rumor de alma en recuerdo
y tu corazón de horno de un hornero muerto
rodaba el itinerario de tu sangre
como un molino ritual mordiendo el viento
Mordí, ya no recuerdo, alguna mano tuya
y los dientes de mis manos guardaron el
eco de tus mariposas
y el musgo de tus ojos me llenó la sombra.
Quise matarte un día pero te dije amor, amor,
quise besar tu silencio como poner una abeja
en un cáliz
y bebí tu sonrisa como una mañana
porque al pie de tu siesta había un rostro muerto.

 

16

creo en mí.

 

17

Tus ojos de charco con una noche estrellada
reflejada
Tu boca de tajo
sobre la fruta madura y ajustada de tu cara
Tu boca de ojo vacío,
de párpados, de alas tu boca de pájaro y
durazno
Abierta como brecha
sobre un piano,
Tus manos
Tus manos de paloma mansa
tu mano tierna y la sonrisa de tu
mano,
Las ocho sonrisas de tus manos.
un nido en cada vértice y un silencio
en cada mano.
Tu cuerpo maduro de guitarra
tu mirada infinita
y tu boca de olas, pero playa.
(donde llegar exhausto de naufragio
tu boca, golondrina
o casa
tu boca de remar siglos enteros
de silencios constelados de palabras.
Sólo sé nombrarte poco a poco,
país por país, como a una tierra
porque tu pasar, no fue ni llegar ni
partir
sólo pasar

 

18

El corazón hizo una gárgara de sangre
como un molino roto que encalló en
el viento
Y el velamen del pájaro de barco
perdió la cuenta del empuje
y cayó a la orilla de la sangre
detenido o quedado como un
andén.

 

19

Ah! mi corazón es un buche de sol esta mañana
la música dorada arrulla pájaros de lejana mansedumbre
en la quietud de las abejas baten alas las flores sin partida
ya depongo mi ventana de tristeza
Recojo el alma en cada cosa
porque todo es mucho más mi alegría sosegada
el cielo es una alta manera de mis ojos
lejano dolor que ya no agrego al mundo
el ojo limpio el alma ventilada
la mañana me hace un nido. No sé dónde mis ramas.
Hoy ya puedo ser amigo de mis manos
recoger de la sombra la mirada vencida, recobrada
hacer un palomar en mi cara, desde afuera
y abolir los cerrojos entre mis sombras y la luz de la
mañana.
Hoy mi corazón es un buche de sol, una campana
para proclamar las alas de mi sangre nueva
para lavar la nuca desnucada de los ojos.

 

20

el viento me pasa la mano por la cabeza
el viento me manosea la cabeza

 

21

Aunque no lleguen cartas, aunque tampoco hayan sido escritas, no somos en las palabras, sino entre las palabras y el alma, por eso este abrazo que nunca se cierra del todo, o nunca se abre, para retener el recuerdo del amigo o para recibirlo siempre.

 

22

mis ojos añejos y empañados por las voces de mirada
raída y afónica de las cosas, recogen las cosas.

 

23

tu corazón es un animal, respira música
una raza de vino en savia.

 

24

Muela de la tierra
la raíz

 

25

un pez como un cuchillo
vivo.
puñal de luna

 

26

mientras mi alma
segrega mi amor
como el agua
de la música

 

27

la telaraña que compendian
tus páginas, como la
humedad que se arrincona
amarilla entre los márgenes

 

28

la r de la arena carraspea
como un timbre

 

29

las llamaradas de tu pelo banderan
como chorros de sauce
que peinan los dedos del viento

 

30

Quiero amordazar mi mente
podar las alas de los himnos viejos
que mojaron tu alma.

 

31

La luna hostia

 

32

Perseguir obstinadamente
un vértice dragar huecos
morder oquedades con gritos
esgrimir brazos de alarido
y bracear, nadando en la
locura hasta morir a la
orilla de las olas del molino roto
Ya sin luna ya sin alas
ya sin pozos ocupados
del silencio y las sombras
ahuyentadas con antorchas
eternas de palabras.

 

33

Amor mío cuando leas esto
léelo en voz agria y turbia
para poder decírtelo yo mismo
aquí está mi mano abandonada
como el nido clausurado por las
alas.
tú que sabes por otras de mis manos
sabes que son roncas como
los palos de las ramas
amor mío quiero hablarte de
las tuyas de sonoros silencios
como los caracoles
Digo siempre que las tienes de
palomas
o del hueco sin llenar que hay
en las mías

 

34

Desde los riscos de las noches frías
donde el viento con cóndores disueltos encalla
sin testigos
A veces me acantilo en silencios profundísimos
con la mano apretada sobre el recuerdo infinito
A esa hora, tu ojo es un estrecho pasillo hacia
la sombra.
Y una garganta impracticada horada el turbio
túnel de la espalda.
Es la hora de la misa del colmillo
en que la erótica abeja
muere empozada en el puño
de la flor voraz.
Es la hora del ahorco y de la asfixia
y del dogma de puñales en las vainas
para subsistir al silencio
que no arredran las palabras vanas de los
que no buscamos y encontramos.

 

35

Un día claudicará tu secreto de montaña
hueca y chorrearás por un cráter tu verdad
gritada.

 

36

Tus manos reman en mis aguas verificando mis
olas avisando mis confines.
mansamente adosadas como sombras. humedeciéndome
de la piel que tocan.
Busco refugio en ti tú me engrutarás en tus
vértices como un libro y guardarás mis ojos
como barcos en los tuyos y cuidarás
mis manos abandonadas
como custodiando las palabras que te dejara
antes de un viaje enredadas con las tuyas
como una súplica vieja tácita en sus hojas
hasta que vuelva a latir la savia por la hiedra que trepó

 

37

mis ojos añejos y empañados por las voces
de mirada raída y afónica de las cosas
recogen las cosas

 

38

Te pudrirás como siempre
y caerá inimposible la arena roja de la hora honda.
y el otoño ritual de los telares se desmoronará
proferido como un silencio,
desde el rincón primero.
Los pájaros de tu corazón caerán muertos,
y las alas viejas
y los cálices abolidos, volcados
(como el barro que ya no es tierra) serán desterrados.
Y tú,
tú de las vísceras decapitadas,
tú de tu piel que sólo sabe de tus manos,
tú de los silencios incrustados en ti,
no tendrás a tu mano,
una mordaza para tu sangre muerta,
ni un hijo para tu vientre.

 

39

Estás ahorcada de mar como una isla.
como una isla de agua,
como una luna quemada, una noche oscura,
y todos pasan a tu orilla,
sin escuchar tus gritos de silencio,
y levantan tus llamados roncos,
como piedras o como caracoles
sin darse cuenta de que son gritos
con que estás gritando.

 

40

auscultas el silencio
ruido de las estrellas.

 

41

Eres una cruz vacía.
Has perdido los dogmas como un altar clausurado.
Tu madera solitaria, abandonada,
está llena de musgo de silencio.
Tienes la voz herrumbrada,
y tus palabras no están acomodadas en las cosas.
(yo rezaría por ti, pero no tengo oraciones).
Estás crucificada de silencio.
Y tu dolor inútil duele, sin que sea sacrificio.
Nadie llega a recoger tu martirio sin clavos,
nadie llega a clavarte,
nadie te seca el rostro con su alma,
(y se lleva guardada tu imagen como un eco.)
Eres como un libro escrito ya hace mucho.
Tus palabras están dichas hace mucho,
pero se han quedado contigo.
Tienes un nido y un rincón entre las páginas
una vaina o un guante sin espada y sin mano
y en la gruta sola tras la hiedra,
la guarida no tiene ni cenizas ni fogata.
Alguien podría descifrar tu silencio
llegar con los tres clavos
con tres besos
con una espina de mástil o de ariete
y enhebrar tu silencio con un faro
como ahuyentando tinieblas de tu sótano.
(Hay muchos pájaros emisarios de diluvio)
Tus manos de árbol no tienen un nido
La savia de tu corazón gira,
y tú sigues sola, tal vez sin saberlo,
porque nadie llega a acompañarte,
para que tú puedas saber tu soledad de ahora

Tomarás el candelabro de mi mano,
y bajarás a averiguar tus muros,
a poner cruces en tus costas como faros.
Y tomaré, entonces tu mano de guitarra,
como una paloma despavorida y ciega
y te crucificaré con dos clavos en las manos
y un lanzazo brutal hasta tu vientre.

 

42

El viento de tu sangre se repite
sobre tu corazón de molino.
Tu piel es de manos tendidas no tomadas.
Estás toda llena de abandono, como un muelle.
Tus ramas vanas, traman el rito de la savia.
El dogma de las golondrinas te ha dejado esperando
Las olas nunca borran castillos de tus playas.
nadie escucha el mar quedado en el hondo caracol.
Los faros se han secado, las manos dimitieron
los aljibes clausurados están llenos de sal.
Y el viento de la sangre se repite en el molino,
como un vano rito de no morir hasta morir.

 

43

A este amor en silencio seguirá un olvido en
silencio
y yo no sabré cuándo empieza el olvido

 

44

Cada silencio que atravieso es una turbia
campana que te grita
A veces baja a mí con el fervor del rezo
con la silvestre sencillez del grillo que tirita

Allí donde el recuerdo es un templo
clausurado
el himno de la vieja fe que aún lo habita
calla sobre sí mismo como oyéndose cantado
por la vieja ara desmentida que en el espejismo
resucita

 

45

me gusta que tiembles como las estrellas
como el agua que tirita
con pulso de mariposa
me gusta que tengas miedo como si fuese frío
que vibres como el pasto que tañe el viento
porque vibran las velas en las vigilias lentas
y titilan los peces en la
muerte seca

 

46

yo te asesté un alarido
como un himno.

 

47

por eso amo tus ojos
que callan con mi silencio

 

48

Tú guardarás mi costado
y fe de ciego en una mano
serás rito de baranda
y la sangre de mis pasos
tendrá rumbo de
vena

 

49

ahora bien, serás un credo
y un dogma de compañera
mi entrega será tu entrega
y tu vigilia será mi espera

 

50

amo tus ojos centrífugos como el tiempo
en los relojes de remanso y abismo
y de púlpito infinito
el pasillo estrecho de
recodo y silencio
de refugio y acecho
porque te son rendija donde
se ausculta el miedo
caracol donde se enrolla
el rumor del mar eterno
donde te desagua el cuello
y ahorcas el silencio.
A veces entro en tus ojos
como a un país de ruido
y busco y no encuentro mi grito
que se despedazó
en los ecos

 

51

Eras simple y cotidiana como la leche a la mañana
y tibia y amarilla como los duraznos
y honda y pozo como los pasillos estrechos de la sangre
en los días del verano
tus manos eran lentas y calientes
y espesas y suaves como la siesta amarilla
y también eras azul y terrible como el miedo de
llegar tras mucho tiempo
ahora suelo caminar lerdamente
con los ojos vacíos dejados en las cosas
cabiendo en el frío, con mi hueco, de las noches
y arrastrando los pies de pasos roncos contra las
baldosas sucias.
Siempre pienso en ti cuando recuerdo una mañana
y siempre

 

52

perdí la cuenta de los pasos para saber
volver

 

53

amo tus ojos de molino sereno
donde giran palomas
y se enhebra el viento
como en los campanarios
amo tus ojos de ventisquero
agudos como un túnel sin
espacio
con el hueco húmedo
de los horneros

 

54

Tus ojos tienen el ruido de las flores a la siesta
y la longitud de los pasillos con acceso
a tu alma
Tienen el olor de la música caliente
y la piel del café y una oquedad de uva.
Son una cláusula de callar acorralado
contra el miedo
o un silencio turbio lleno de preguntas.
Siempre tienes los ojos lentos y tibios
pero alguna mano tuya ha sido
agreste y agria, pero no contra la mía
ronca como las nueces o los palos.
Sobre tu boca de bote pondré un beso al
naufragio. Y los pájaros de la palabra
en silencio aprenderán a remar.
y arrancaré la música de tu pelo
de infinitas guitarras como enjuagando
el silencio de las manos.
tienes clamor de mano imaginada
en los árboles rotos.
Y la siesta de los duraznos mullendo tu
gesto de palabra cristalina.

 

55

tienes algo de ave mutilada en pleno
vuelo y el alarido de silencio del
campanario abandonado.

 

56

Tú sabes de esas cosas que se aprenden a las siestas.
recordar, melancolía, llorar más que estás triste.
o enjugar sitios del alma con un rostro equivocado,
por eso eres por fuera como una garza mansa y lacia
y una mano amiga y tibia como una paloma
cómplice de algún silencio (que aún no hemos
callado juntos)

 

57

el mar hirsuto.

 

58

algunas avispas de chispas.

 

59

la espalda de la luna

 

60

tus ojos de estanques
y el musgo de los estanques de tus ojos

JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

 

 

 

 

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