(POEMAS)
1.
Gracias por quererte
así tienen sentido las aguas
ahora que eres mar
soy río en una parte
2.
Si puedes amarme
tienes corazón de paloma mensajera
y remará como un reloj en el silencio
y revoloteará sobre las sombras
y llegarás a mí a soñarme
y yo no estaré contigo, sino que estarás a mí.
Yo aquí de lejos tomo todo para ti
Y el silencio es tuyo porque es silencio de ti.
Yo aquí a tu distancia,
guardo tu imagen como un faro
para la costa de la noche;
y como el eco que vuelve de las montañas
caigo a ti en el sueño
como escarbando mi alma.
Tengo todo vuelto carta
como si viviese mirando por ti que eres mi ángel
me habitas compañera de mi alma
y tú miras por mis ojos
porque todo lo miro para ti
por eso si me amas
tu alma de paloma volará a la idea
para darme la mano y hablar
mirándonos a los ojos de silencio
mientras yo siga estando solo
hasta soñarte.
3.
Un grito naufraga en alaridos neuróticos
de fábrica
no hay tiempo de llorar entre teléfonos
y válvulas eléctricas
que tienen los gestos de las voces humanas
no hay un grano de tierra puro
de probetas.
Ya no quedan guitarras tímidas
de esquina
ya no quedan faroles apagados
como cómplices
se ha perdido el misterio de los pájaros
4.
tú me acercas teclados de perfumes y sabores
5.
La bondad es manera y costumbre de
los buenos y virtud de los malos
6.
Hoy los peces laten
—como estrellas acercadas—
contra el vidrio infinito de la pecera.
Y yo desde este lado en el mar profundo
de corales de sol y de mañana al fondo
7.
Hoy te vuelves provisoria hacia
el principio.
Te reemplaza el vacío feroz a mi
costado.
8.
la noche fría se me adhiere con
exactitud de lugar. Quepo en el
frío duro y vítreo como si la noche
copiara mi contorno como el mar
de algún naufragio.
Es una manera de soledad
Los edificios son calaveras enderezadas.
9.
el obsesivo remanso de los túneles
que se atornillan hacia el infinito
la eternidad.
10.
Ya tu nombre y tu mano
cotidiana
dan lugar al hueco lateral
del que todo espera.
Todo inexorable y tristemente
se vuelve cada vez más viejo.
A veces me atormenta el eterno digital
de los recuerdos
porque te conserva el refugio de silencio
en que se atrinchera la hora que te
vuelve necesaria.
11.
Heraldos de las costas de tu alma
Tus ojos como faros de niebla
enhebran el silencio turbio
como si fueran estrellas
Y yo aquí asomado a tu silencio.
como hebras de música las miradas
se envainan los ojos como
y bajo a tu misterio para morder tu
alma.
12.
Borda la clara música del agua
con voz de alambre tiritada
el grillo como arena electrizada
13.
I
Dulce mía. De las cosas más simples nos llega
la convicción de ser hombres. Como ver un racimo
de palomas temblando contra la mañana o que
maté mil hormigas inocentes corriendo el barco hacia
tu última imagen sobre el espigón.
Qué maravillosa tristeza me invade desde quererte.
Gracias por amarte, mujer, compañera.
En un instante somos la medida de nosotros
mismos. ¿¡Cómo entonces no sentir esta impotencia
de que todo lo que diga sea insuficiente!? Amor,
cómo no regalarte la historia vacía que me voy
llegando desde mañana, para que hagas lo que
quieras. Lamería tu indiferencia por sólo
ser tuya. ¡Cuánto, a la vez de exigirlo todo, acepta-
mos cualquier cosa, por el solo hecho de venir de quien
queremos...! Gracias por llorarte, gracias por mí
que golpeé desde el alma el hermetismo de mi coraza,
y enfrutecieron todas las estrellas que llevamos
en los ojos. Gracias por ser y por serte.
¿¡Qué puedo decir de mí sino que todo lo fui para
llegar hasta los días que seríamos!?
Ahora todo espero, pero ya nada me importa.
He vencido mi silencio porque sí, y ahora que conoz-
co las palabras, ahora que las he sido todas, me
queda este otro silencio de ya no tenerte. Ése es el
sentido de la tristeza. Una soledad por ausencia, y
no la inútil y vacía soledad que no tiene altares
ni nombres que rezar. Te quiero, te quiero y
me cago en todas las pioladas que podría hacer
para guardarte. Prefiero, ahora que ya la conozco,
abrirte el alma como un templo; aunque así sólo
me entrasen los gorriones a picotear las estrellas del
silencio como al trigo.
II
Todo me lo comí. Fui apilando en la garganta todas
las cosas. Y en un momento comprendí que irte sólo
podía aprenderlo en el instante inapelable
de cada vez más la lejanía. Aprendí a que te fueras.
Ay Chalita qué putamadre es la vida.
Yo sé que un día tejerás mis hijos. Los hombres sólo
servimos para que las mujeres. Pero creo que como un
día tu cuerpo acudirá a morir un poco en el amor de
la semilla, redondo sobre la raíz de la luz, hembra,
tu labriego entrañal que me propague por tu sangre,
así, virgen mía (porque además, y sobre todo, virgen de
mí), así, como tú, madre, te duplicarás en el
nosotros vivo que vivas; así, siento que el alma
es un país infinito donde oigo el rumor de las
raíces que me he venido el amor.
III
En el
espigón, también Gerardo era en ese mazacote de
brazos donde yo te gritaba silencio.
¡Qué heroísmo ser humanos! Todo empieza con lágrimas,
como tus hijos. Allí en las lágrimas, en el barro
del mundo y del alma que empezamos a ser, recoge-
mos nuestra verdad. Allí es fácil creer en Dios.
Por eso, gracias por Dios que es apenas un poco de ti.
Mujer, divina mía, ¿¡cómo no ofrendarte mi miedo y
mi valentía infinitos!? ¿¡Cómo no tocarte el amor
con la vida, y cerrar después todas las palabras!?
Sólo, no olvides que me poblaste el amor, que todo
es en ti como en el sol. De cualquier otro olvido,
te pido nada más que la vida.
Hasta nosotros, con el corazón boquiabierto
como un beso vacío que te esperaré siempre.
14.
La porfía ciega del agua secular.
Tengo la esperanza sin cuenta
del mañana vacío.
y digo sin embargo el sueño
el paseo en la locura
el vino desenterrado en el insomnio
el delirio de la sangre en voz baja
como el agua primera de los ríos
Todo lo digo
Todo te lo pienso
Todos los caminos te acuden, porque
Tu silencio está lleno de mí
como esta noche mía es un sitio
de tu silencio
amiga amiga amiga
¡el verso,
qué pobreza de aceros y de números!
cuánto huerto sofocado en las macetas
donde la tierra subsiste
cuando la ciudad se cierne como
una horca.
Ah! yo no tengo el odio; o mi fusil es redondo
o es pan.
necesito un enemigo para completarme
el alma
y ser más bueno después
tal vez como después de haber probado
el hambre.
15.
MI FANTASÍA MÁS REAL
desde aquí mi adorada azul
tengo la noche al hombro y una luna de sangre a media asta
he perdido la voz como la dulzura de las manos en las piedras
y mis telares vacíos se levantan de invierno hacia el horizonte de los labriegos partidos
desde aquí
soy
busco y donde el mundo pierde las palabras y las manos
levanto tu imagen que es mi soledad
las trincheras profieren las batallas
las esquinas deponen su pavor de fuga
y huyen las ciudades
también los silencios y los cementerios
huyen de cal o de terror frontal
hacia el espanto
hacia el silencio vivo donde se pierden las palomas mensajeras
los muertos no tienen la culpa de su sangre
las hormigas se agremian en los vientres dulces
feroces
finales
para siempre
bullen relámpagos desiertos en las catacumbas quietas de las sangres y yo no estoy quieto de sangre aún
no acabo
y sigo con el rencor de las solas medianoches atascando el dolor de mis cerrojos como un sabor a la mitad del cuello
de vino
de náuseas y de beso
aquí
desde aquí
crucifico mi abismo vertical sobre la tierra
remoto grito sin raíces que viene de la profecía que se duda o se pregunta cada día
mejor será dar paso a los ratones
taller ansioso del olvido
donde el sueño pierde el rastro contra el vino
de la tarde que pierde testimonio
hoy peregrino de mi suicidio de silencio recorro mi ermita sin estrellas con la noche al hombro y el hambre de las manos aturdido sobre el pan de los espejos
venía desde otra orilla
el día es siempre aquí
la hora es siempre ahora
y porque tengo todavía todavía
todavía vive mi despojo de garganta como un obstinado suicidio en golondrina
porque el mar es más extenso que las alas
yo sí he sido feliz queridísima azul
pero recién lo supe hace un rato
se sienten ganas de atravesar la lejanía y acercarse a la carne para amamantar la imagen
fui feliz una vez
hace dos días cuando terminé de leer tu carta y estaba lleno de sol como una iglesia de cristal en el medio del verano
la alegría se me caía de las manos y todas mis abejas visitaban tu imagen de manzana
un himno de sol resucitaba
tu tristeza fue mi lámpara
como un alto faro en la tormenta
gracias por ser buena
por mi mano que se vuelve pájaro para volar hasta tu distancia
gracias por tu tristeza que se da la mano con mi honda soledad sin testigos
yo soy tu amigo desde el silencio y desde este grito desbocado
como un mar borracho desenfrenado de luna
que te busca y te encuentra
más allá de la angustia y de la hora sola
yo te quiero porque tus veces están donde yo existo
porque pasamos a recoger el nosotros
donde esperaba la profecía que nos nombra
yo te quiero porque mi verano crece de tu hondo sol donde no se bañan otras manos que las mías
por eso me gusta enjuagar mi silencio en tu silencio como haciendo corazón con nuestras manos
atravesamos la noche para encontrarnos a la mitad del sueño
deponemos larga historia de cerrojos para abolir la lejanía
y estamos aquí desde aquí y desde siempre con ayer y mañana caídos hacia nosotros que nos damos las manos como un beso demorado desde el largo miedo
el sol endereza nuestros recodos y sin pasar por el mundo mi alma cae a tu alma como la dulce lluvia de tu voz recuperada
sobre nuestra savia que se enreda en sangre somos dos tristezas derrocadas y una sola alegría iluminada que nos llama
por eso te quiero
y porque te querría igual desde tu propia y sola existencia
hoy que existes en la soledad que no me deja solo
todo mi vacío se llena de presagios
y estoy aquí anticipando tu mirada desnuda
desde lejanas tumbas que se descalzan en tu garganta para soltar amarras a tus palomas que me llegan como te buscan desde hoy las mías
abro una puerta que no se ha cerrado nunca y encuentro nuestras manos que han estado juntas desde nosotros como dos horneros consagrados de barro
mi beso se te acerca como una abeja recién empezada
para inaugurar el rito de comerte la sonrisa y la tristeza
16.
Hoy vuelvo a intentar una lámpara para rescatar la luna
Tú dices que mi mano es de madera y yo quiero devolverte
la luna, de las noches cuando tú naufragas. Mi mano es tuya
y para tu luna quemada y tu zozobra, otra luna otra isla
Si tú dices mis lugares, estoy mejor donde me
quieras. Y ya que no existo en cualquier parte
para que tú me encuentres estoy donde me llames.
Ésta es mi devoción labriega para que tus huertos
se enciendan de rosas, ésta es mi rodilla y mi fervor
que te acatan, ésta es mi fuerza sometida y mis
brazos llenos de espinas (porque ramas o rosas
de alguien) pero que con dulzura y vela pueden
ayudarte a clausurar tus heridas y tus púas.
Es verdad, yo no sé tu espina yo no lluevo a la sed
de tu tierra olvidada, Pero si tengo frío te regalo
mi fogata y si la ciénaga me intenta una tumba
te alcanzo mi mano para tu naufragio,
Tengo tu mirada. A veces ciega o empozada;
sin saber adónde, levantas los ojos y no encuentras
el cielo ni recoges las estrellas, Y yo tengo tu
mirada porque un día de noche sin luna tú,
ciega y despavorida buscabas la luna, buscabas
la salida de la puerta de la noche y yo que pasaba con
mi simple farol te fui camino, y tú pusiste un
candado en mi noche de siempre sin mañana.
17.
Tú tenías catedrales de silencio
como ámbitos de sombras sin antorchas ni
fogatas
y las manos como ramas solariegas
y los ojos como canto a la nada.
Tú tenías castillos de música caliente
y palomas en los ojos y templos
en el alma
y tenías la esperanza de los muelles
silenciosos
en las manos de pan como grutas
preparadas
Tú tenías tan sólo las palabras
te faltaban las cosas que nombraban
y soñabas con barcos a lo lejos
blancos y buenos como tibias garzas
Tú tenías los embriones de la música
en el sagrario de tu alma acurrucada
y te faltaba una imagen y una fe
para que el campanario del corazón
enarbolase alas.
18.
Si cada vez que hundas como un balde de pozo
tu vientre en la turbia niebla de las
vísceras del alma
no vuelves con incienso de cantos en los
ojos
trata de recordar y cuando vuelvas
a mi imagen,
táchala.
Si en un sótano de vientre claro y tibio
tienes un altar y una fe y un corazón de ara
y una vela ardiendo sin tu oración que olvidas
baja al dogma olvidado de la llama
y apágala
19.
Me desperté a un lugar extraño
y grité y el silencio gritaba con mi voz
como un territorio más extenso que
mis pasos
y corrí abriendo ventanas que daban
al silencio
y encendí antorchas
y tuve miedo de descubrir mi
muerte
pero la antorcha ardía fuego oscuro
y las palabras que decía no tenían
cosas
y no existían significados
como si hubiese quedado en el andén
del tiempo
y no existieran dondes y no
pasaran cuandos
y el pensamiento detenido en una
letra,
en la sola idea en el instante
al costado de las horas,
como un reloj caído de la sucesividad
—un molino que perdió su sitio de viento.
y no tuve tiempo de entender que estaba muerto.
20.
Ven a desenredar mi alma
que es un hueco de telarañas
con viejas hiedras de recuerdos
que trepan por mis muros
como la humedad
Baja con tu antorcha
a clausurar
el hijo de sombras que embaraza
mis sótanos
tú que tienes la vela tranquila
de las palabras
para la penumbra de mi
silencio
Ven, ven,
quédate conmigo
con los candelabros de tus
manos como
flores de oro o de pan.
Entra a mi alma como
a una casa abandonada
y abre los postigos
y saca el polvo de los nombres
viejos
como limpiando imágenes.
Y dame el puño de tu corazón
dámelo como si fuera
una paloma de miga
y deja que se tomen
las almas de las manos
como gotas confundidas
como alas de sombra
que se injertan.
Quédate, no te vayas,
ya tengo un nombre
para llamar a Dios
no digas nada y déjame
callar con tu silencio
de gruta
que afuera llueven gritos
y podemos perdernos.
21.
Voy a indagar en tus rincones
de panal para encontrar las larvas
de tus palabras aún no
dichas.
22.
Quiero de ti dos cosas:
tu imagen para mis sueños
y tu mano para mi ceguera.
23.
No preguntes dónde vamos.
Calla y sígueme
encontrarás dos que
forman uno:
somos nosotros.
24.
Soy topo y horado como el
hambre en tus orillas
barrosas y de pasto y algunas noches
perfumadas de luna
te decía amor pero más te amaba
amor
25.
Del otro lado del ocaso, donde aún
no es roja la tarde que ya giró para mí
Allí tal vez, más allá aún de
donde se anudan al horizonte las
palomas mensajeras azuladas
Donde quedan algunos lugares del recuerdo,
Allí estás tú, por lo menos cuando
yo te pienso.
26.
El horizonte de la distancia constante
a pesar de los pasos.
27.
Tengo la soledad que queda de las
cosas de largas costumbres
28.
Yo grito hacia arriba, lancero del
silencio como aleteando estocadas
al vacío, buscando un enemigo,
mientras el terror,
ciego.
Yo grito hacia arriba
poniendo en mi arco una flecha
de alarido,
Yo grito y digo amén
y el exilio infranqueable me
contesta
con un silencio con el que hago la
fe que se rompe contra el rezo.
29.
Restaña ese grito callado que chorrea la mirada.
yo no puedo darte libremente la mano de los ojos
(tal vez ese silencio que te hace música como
un eco de pasillos...)
tus ojos son gargantas o túneles o cañas.
¡Qué más da! son lanzas
pero donde se me clavan.
¿Quién? tiene la dimensión de la hondura
de las vainas.
si me miras, si buscas, si preguntas
con los ojos rectos y la mirada callada
hay una mano que me muerde,
como un arrepentimiento de hijo renunciado,
el talón del alma
30.
Te pienso aquí,
acorralado contra mí mismo
por tantos pasos que de atrás me aprietan
contra el camino terminado.
Desde la última vez de tu palabra
eres un modo de silencio
y tu imagen me vigila desde mí
porque sigo mostrando para tus ojos
que ya no son míos
En el lugar de tu nombre
ha crecido un recuerdo sin rostro
—como un camino de música callada
que floreciera en una rama de silencio—
31.
Te has llevado los ámbitos de las campanas guturales
32.
Como una hoja acurrucada contra la
derrota inexorable del otoño menstrual
en la voracidad de un rincón de
pieza diaria y sucia
con cierto olor de mariposa epiléptica
dormida y el sabor
de la mañana tibia y amarilla
con el pelo volcado en las sábanas
dormías como una mano cortada en la batalla.
Con la resignación de la hora
en la que sólo queda el antes
tu última vez me ha quedado clavada
con el asco del miedo de mirarte los
ojos en la nueva mañana,
Siempre te pido perdón desde mi
hondo recuerdo
como rezando por los muertos de mi
propia espada
Tal vez tú seas mala, pero mi remordimiento te hace buena
Y esta noche con las manos llenas del vacío de tu
mano,
Faltas más que nunca,
porque te recuerdo.
33.
No olvido que tus vértices por dentro
imprimieron abismos a mi gravedad de
pájaro muerto
Eras perfectamente tú y mi alma te copiaba
todo se hundía en tu voracidad de ciénaga.
Iba contigo a claudicar silencios
fácilmente como cuando corríamos
por las plazas de la mano.
Ahora muchas cosas son incomprensibles
y muchas veces acomodo tu recuerdo
sobre lo que era contigo fácilmente
Contigo y mis pasos hice tu recuerdo
las baldosas juegan el tácito ajedrez.
y siempre al recordarte delante de un
vacío pienso cómo era antes contigo.
34.
En esta hora las olas del viento del
silencio
rompen en los ventisqueros de las
manos dejadas,
35.
No voy a decir tu nombre. Ya tu olvido ha empezado
y no puedo clausurarlo.
Cada vez de tu recuerdo te pareces más a mi rencor
No te olvido, pero te equivoco poco a poco
hasta volverte mi alma.
36.
El eterno infinito se rompe en el estua-
rio hondo de los túneles que
desembocan sobre la mañana.
37.
Esta noche contigua de la noche que no
supe última. Empieza tu solo recuerdo cada
vez más olvido.
38.
Tú decides la geografía del silencio según callas.
esta noche es un país infinito en algún túnel eterno.
Desde algún día renegado me amas
Pero el miedo de encontrarte es de tus últimas cosas
El silencio es tus últimas palabras.
El rencor es la última mano y la mirada.
Sin embargo entre dos odios feroces creces
frágil como espuma y te recuerdo tibiamente
como eras.
Tu imagen crecía con tus cosas nuevas
Ya toda es última y llena de partida.
El polvo contamina la ceniza hasta que todo es tierra
el olvido inimposible se yergue inevitable.
Pero el hueco del costado te remeda, porque
ha quedado como un cerrojo tras de ti
Poco a poco alguien será llave. Pero ahora
el vacío lateral es tu lugar fácilmente.
Tienes tiempo hasta que el rencor te olvide.
Luego si llegas sólo serás un nombre nuevo
que se parece al tuyo desde muy lejos.
39.
Todo se sueña en el primer silencio.
Hasta parece fácil el sol y la mañana nueva.
Podrías venir sin sorprenderme y el recuerdo
después tendría dos veces distintas
40.
Yo te quería azul y dorada como las
mañanas enormes.
con tus manos transparentes como los místicos
silencios en el templo.
Yo te quería cotidiana y tibia llena de las
mariposas silvestres que giraban en tus
ojos.
Yo te quería así como eras fácilmente
sin la severa gesticulación de los que ya no
son niños
yo te quería indestructible y frágil
como una espada de cristal en la
fuente de un jardín al alba.
Eras amarilla y azul como yo te quería
tu voz polvorienta parecía agua fibrosa y
seca. y estabas llena de caminos sin
senda porque nunca fuiste caminada.
Yo te quería honda como los túneles pero pura como las catedrales
de cristal, como la dimensión en que
los peces entre la mañana y la arena
son abejas sobre los caracoles.
pero tenías un hueco a la espalda
como el acceso indescifrable del silencio a la muerte
y en ti la mañana redonda al otro lado
de los túneles rompía el eterno infinito
descifrado y no encontrado.
Desde ti me llegaba la piedad de la leña
y las llamas eran tiernas pero las sombras
heladas
y el fuego era un jardín como tus manos
y la sombra del fuego procesiones de fantasmas.
Yo no sé si te amaba, pero te era fácilmente.
podía rezar con tus dogmas porque creía
en ti como creo en la mañana.
Y ahora tengo miedo de la noche infinita
y quiero retroceder el túnel que no
avisa el sol del otro lado.
Ahora sí te amo porque ya no eres mía
y ahora tengo el miedo que no tuve
mientras eras dorada porque podrías
ahora ser recuerdo hace mucho.
41.
fuego derretido
campana de cristal
42.
el laberinto de la espuma es una catedral de uvas
43.
como la imagen inicial en la retina
al acceso del rostro que será recuerdo.
44.
No sé cómo decirte que te extraño. En la noche
se invagina un pasadizo de andenes
Todo tiene algo de las horas que se han hecho recuerdo.
y yo digo tu nombre para nombrar el hueco lateral
a mi costado y el silencio.
Hoy te empiezas a volver lejana se inaugura tu
olvido que será poco a poco tras el acceso al nombre
que habrá perdido el rostro.
Pero antes que yo sea también otra cosa te
vuelves inmensa como un campanario a la
hora de la fe.
45.
La gente de vidrio tiene que tener sangre de agua para que no se le note.
Las cruces en la iglesia deberían ser reemplazadas por mantillas de esas con que le secaron la cara a Cristo.
46.
Tus ojos se prolongan hasta converger sobre
tu alma
47.
El infinito es un tiempo circular donde no
quedan marcas.
48.
porque detrás de todo tenías un hueco.
49.
A veces creo que para qué unas pocas
entre tantas cosas que serían
y otras
que por qué no esas pocas
ya que no tantas otras.
50.
Desde mi ambigua manera de bailar
crecías desde el suelo como
un álamo de fuego
era una cosa más, una cualquiera
donde sentía lo grotesco de existir
y sin embargo
la magnitud de exceder toda
simbología
toda poesía.
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
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