El infinito blanco del silencio

A Virginia Morales Rey

 

 

(POEMAS)

 

1.

Hoy el alma está anclada en el puerto de tus cosas
todas mis velas mis distancias mis anclas
mi silencio ermitaño
late a tu costado como las alas del mar sobre los
muelles.

Hoy digo el alma
pájaro fundamental
manifestado
sobre la espera secular averiguada
en el temblor de una estrella que te responde.
Ah! subsistirte el barro
la diaria muerte numeral
ejercida día a día en la ceniza
como un rito elemental
de nombrarnos la frente con espalda
y la espalda fugaz con la arena.
Hoy digo el alma, amiga
hoy digo amor
la palabra hinchada como un barco
Toda mi sombra grutal que ya te acude
la alimaña feroz
lava las guerras sin muertos
con sol de pájaros
mis dientes se mezclan en la miel
hacha en el agua.
Soledad y sombra asumida en una antorcha
Y yo que asisto a mí mismo
tanteando con el estupor de no haber muerto
el grito sideral que nos existe
atino a comprender cosas sencillas
y digo el alma por fin
pájaro manso
árbol de sombra
que tembló en tu estrella.

 

2.

Al este de tu sangre
un pájaro alba
una nave florece como un muerto
al este de la nuca de tu sangre
en los suburbios de tu sangre
una ciénaga te da un ciego: olvidas.
remo a remo ala por ala
asparé como el mar sobre tu roca
hasta cavarte un puerto
ola por ola
hambre a hambre
día a día hasta ser más largo que tu olvido
porque somos mucho más que una historia
en los hombros de tu savia fuego
flota una raíz que un día
habrá sido primera
ola a ola, remo a remo
poblar tu torre hasta volcarte un campanario
y crecer por debajo
una imagen que me
reconozca.
entonces
ya no alguien algún día alguna parte tu
costado
Un día al este de la nuca de tu sangre
una nave florecerá como un árbol
no se habrá dicho
puertos ni partidas
nuestra raza de naves no tendrá
lejanías
y el pájaro que vive por tu frente
redondo como el día
a la orilla de tu sangre tendrá un nido.

 

3.

A veces creo que para qué unas pocas
entre tantas cosas que serían
y otras
que por qué no esas pocas
ya que no tantas otras.

 

4.

Desde mi ambigua manera de bailar
crecías desde el suelo como
un álamo de fuego
era una cosa más, una cualquiera
donde sentía lo grotesco de existir
y sin embargo
la magnitud de exceder toda
simbología
toda poesía.

 

5.

Pero el relámpago de savia te va
sonando el hambre bajo
tu tierra de pan
tu grito es el último silencio
y yo no puedo morirte
nada más que por nunca
inimposible siempre de historia
vacía.
¿Sólo por eso derretirme las manos
a silencio?

En tu sien romperá mi costado,
tantas veces azul
como hayas muelle

Tus ojos me vendrán con las gargantas abiertas
grito de ciegos surgidos en la nada.
y te pondrás la sonrisa
campanario en el cuello
convocada al día
como todas las locuras en
el espejismo de creer que viven
jugar al ajedrez con nuestros
propios sueños y cada hombre
que inventamos
teje también su juego.

Y nos topamos con el mundo
y en el delirio ciego
de pensar que el ahora de todos
es el mismo momento.
Soledad es eso
el destiempo terrible
de estar a la deriva en el tiempo
perdidos sin salida
como quedar existiendo
sin salida en algún sueño

 

6.

¿Es recordar, añorar?
¿es ser cofre de un volatilizado pensamiento
es tener el alma y la mente
saturadas de la niebla del pasado
el tener nostalgias?
Si quien atesora tanto soplo
invisible y de indecisa concretura
Si quien siente, inevitable la cohesión
del alma hacia el ayer
Si quien ahora siente
del sentimiento, quiere
Si quien por alma tiene un incensario
en el que sublima
la nada material de un amor
Si quien sólo es roja
de la fantástica sensación
del corazón,
es quien ofrenda un cariño;
yo, soy la herida que sangra
las lágrimas de la ausencia,
soy el escenario de lo que el tiempo
ahoga
soy el mármol cincelado
de los recuerdos y tu voz
Soy el altar donde
es mi alma la pupila
que iluminas tú
soy quien evapora para ti
la quieta brisa, lo abstracto del amor.

 

7.

Cuando el mundo duele más acá del sueño
Alzo tu nombre como una dulce espada
para gritarle a Dios con el silencio

Entonces, amor, de tanto albedrío sin fronteras,
levanto las cenizas de tu rostro en ruinas
como mi propio pájaro que ha muerto contra
el alba

Porque cuando tu imagen tiene mi alma
como una manera de que vivas entre yo y el
mundo
Toda la libertad que tu oficio no conoce
se te apoya a los pies para besarte el trigo.

Tú no sabes de romper tu propio templo,
de quemar tu pagana devoción ninguna
tarde
Porque tienes el temor ojos adentro
de morir sin costado
con el puerto sin razón entre los
dedos
roto y callado a la nuca de un
barco.
Pero yo
desmantelo tarde a tarde el altar de tanto tiempo
para apoyar mi fervor
en tu recuerdo.
hasta que te acate mi frente doblegada.
Y yo no quiero que mi sangre rota
sea un tren al espanto cada noche.
yo te busco, yo aprendí a buscarte,
por tu tierna soledad de espera
por mi dolor sin rumbo y sin altares.
Ahora bien, si no te crece mi voz
desde el silencio
si un púlpito de altura no te tiende el huerto
suicidaré la paloma que te alcanzo
por no romperte un canto sin palabras.
Éste es el himno que enarbola mi garganta
ésta es la paz de saberte señalada
y el tesón invencible de mi espera,
más allá de los rostros que profesas
y a pesar de todo
y aun de mi olvido si te intenta.

 

8.

Porque es mucho más lo que te vas
que lo que yo te quedo
(¿cómo podría serte nunca mejor con el
pensamiento?)
y sin embargo te quedo mucho más
porque es mucho más lo que me quedo
que lo que tú me puedes llevar
porque hay algo que nos vivimos
más allá del espacio
pero el tiempo nos acorrala en la realidad
la distancia nos destierra de las ocasiones
pero nos queda
mucho más aún de lo que estamos
como en el silencio laten las palabras
y crecen el infinito
que no nos cabe en la garganta.

 

9.

Yo giraba, como el agua
giraba los días.
a todo le respondía con la vida
como un espejo
pero en mí, cada cosa tenía la dimensión del
nunca
Y lamía el pecho del silencio
como un niño muerto de hambre
sobre la madre seca
Pero vivir como estar muerto
no me absolvía de vivir
mi tiempo mineral

 

10.

Entonces tú habrás quedado
quieta de sal y espalda
en el borde de la tarde
los últimos rostros se apagarán
a los dos lados de la distancia la lejanía
como obstinar un barco en el horizonte
en el delirio
o el hambre de los últimos ojos.
entonces en cualquier rincón de tu sangre
el silencio te llamará a los ojos
por donde te entraste sal
porque después del silencio
(porque mañana es siempre todavía)
las palabras florecen de los rostros
en los días nuevos.
La tristeza es hoy
todo es hoy
porque mañana nunca me
reconozco.

 

11.

A veces te pienso
dormida
(porque siempre te pienso cosas fáciles)
en una playa cualquiera
lacia como un pájaro
tu boca de gaviota como un puerto vacío
y yo llego
(en los sueños hago lo que quiero)
pienso que tus ojos cerrados se parecen
a redonda flor de silencio
y te los beso
o busco no sé qué polen
en mi ciega sed de zángano
y no te despiertas
y juego entonces
como enjuagándome las manos del mundo
en tu pelo ronco de arena
y te miro la boca
como una gaviota frutal
tu boca lacia en la mansedumbre del
silencio.
Cuando hayas leído esto
sabrás que ni siquiera en sueños
bajo a beberte la sonrisa.

Es cierto que despertar un beso es encontrarnos.
crecemos del nunca en el asombro
de exceder el pensamiento.

A veces sabemos por dónde seguirnos
pero nos dejamos dormir
por temor a no caber en la realidad
con nuestras verdades.
Por eso garza mía
estoy dormido en tu cuerpo
gigante y salvaje como toda la tierra
pero yo mismo me dejo dormir
por temor a despertarte donde
duermes mi sangre.

 

12.

No amarraré mis naves
habré llegado
y esa primera tarde
haré un fuego a la orilla del miedo
con el esqueleto de tus árboles desiertos.
Hasta despertarme con el sol mordiéndome
la frente
después de haber perdido la vigilia entre
tus sombras.
Apenas la arena caliente
y la ceniza de los leños que recogí.
Tal vez el mar se habrá llevado el bote.
Entonces, mucho tiempo después
seré amigo de los tigres que quise
ahuyentar con el fuego.
Aprenderé el idioma de tus pájaros
mediré el sol con mi sudor.
Y a cada aldea donde me haga
amigos
visitaré tus cementerios pero
no sabré rezar y no aprenderé
nunca. Y no quemaré tus tótems.
y no cazaré con las hachas de tus
hombres.
y en las primeras lluvias
no me verán dormir en la sombra
de los otros.

Somos tan predecibles que no puede
ocurrir nunca algo que exceda la indefinición
del miedo.

 

13.

Es cierto que somos libres
libres como los pájaros
que no pueden ser presidentes
que no pueden enamorarse de vos
porque no les dan las plumas
Sí es cierto pero todo lo que somos
es no de otras cosas.
No existe la libertad absoluta
y no como consecuencia de una civilidad
u ordenación social jerárquica, sino porque
cada hecho de existencia es mil
ilibertades y la sola libertad de haber
sólo ese hecho en sus circunstancias
es decir ningún otro. Porque de todo
suceso podés decir "hubiera podido" y "pude"
pero el pude es fue y hubiera podido es fue
lo que fue y no lo que hubiera que es
lógico. no hubiera un carajo.

 

14.

Nos hallarás
yo en silencio y al costado un silencio
del tamaño de tus cosas
En el silencio
como un castillo sin muros
nos hallarás
En la arena que no tuvimos
para lavarnos el mundo
en el mundo que nos olvidó fácilmente
en el pecho de la noche sorda
en el quicio de tu sangre
asomada a oír la luz de la piel
Nos hallarás
en el verso vacío de palabras
que no nos pasó nunca
en las palabras que vivimos
iluminando cosas que no nos fueron
Nos hallarás en fin
en todas nuestras cosas
cambiadas de sitio
Y en todas las cosas que no dolimos nunca
que te busquen el acceso de tus días.
Nos hallarás
si nos buscas amiga
Nosotros te guarda
es un huerto que fuiste tierra
y yo como un labriego loco y ciego
hablaré del sol
con los hombres que repitan como en
sueños
una historia de dos
Nos hallarás si nos buscas amiga
volver
es haber partido
pero partir es un largo tal vez.
Nos hallarás en la punta de tu regreso
Si nos hallas
habrás vuelto.
Aun para preguntar si te esperábamos
Quieres saber quién es la otra
persona de quien te hablo
Eres tú misma
partir es quedar un poco
aunque te lleves los ojos
y el acceso de los días
aunque te lleves el testimonio
Aquí te quedas esperándote
o perdiéndote en el nunca

 

15.

lloré que todo lo veía con hache.

 

16.

Descalzos de miedos abriremos los candados
de los nombres.

 

17.

Hoy es nunca.
El sitio de cualquier quizás
que nos encuentra.
Llegamos a nosotros.
El día nos sube a los ojos
por las cosas que vamos
Vas recogiendo tu tiempo.
un instante serás siempre.

 

18.

Ésta es una carta.
De mis selvas arranco los mejores dolores
vegetales para tejer este barco.
voy a buscarte
Voy a tocarte el amor con la savia del
silencio.
En algunas palabras duele aún el golpe
del hacha

 

19.

Un día el mar
como un animal indómito de olor a pasto y
de canto de hormigas
dormirá como el zumbido de las flores
a tu piel
será mi piel de barro
Hembra mía
para la tuya luminosa
de trigo y de pan.
Entonces serás abierta como los caracoles
sonarás como un árbol de mi tierra
el canto del relámpago de savia
Colmena mía
a ti todos los labriegos de la sangre
para la invasión del grito que se repartirá
en tu carne
como el olor de las frutas en el viento.

 

20.

Oirás el hondo campanario del mar
último corazón
Todos nuestros buzos acaban allí.

 

21.

Atrozmente dulce
el hombro de la noche
se clavará en tu mediodía de sangre.
las raíces ciegas
se ensancharán como el sol
por tus países de nunca.
será tan fácil reconocer
el rumor de tus abejas por adentro
despertadas al hijo...

 

22.

Tu beso es una flor de fuego
que tiembla en el águila
perdóname la carne
pero tu sed...

 

23.

De la noche boquiabierta
vendrá descalza
la voz iluminada
de tu olor vegetal.
Yo habré estado esperando
a la orilla de los días
para
decir que siempre.
¿¡Qué podrá entonces desmentirnos
el barro original
que nos alzamos
si el acatado designio de la luna
latirá en nuestra marea
de altura.

 

24.

Las palabras nos van endureciendo
el tiempo que fuimos.
Y todo palabras
pero es tan fácil
antes del extático testigo
el infinito tal vez.
Así quedaremos
fijos en el tiempo que crecerá de nosotros
pero la eternidad nos guardaremos entre los
instantes
esperándonos los cerrojos descarnados.

 

25.

Después de haber remado toda la luna
entre los animales muertos y los gritos
rotos
en tu bocado despeñado de luz
íntimo precipicio del pez sobre
la arena
en el musgo caliente que rodea
tu garganta más hambre
latiremos en silencio
como los barcos dormidos en los puertos.

 

26.

En el ancho pecho de la mañana
el viento pasa la mano por la efe de los árboles.
El viento es un lacio pájaro de música vacía.
Esta mañana que te digo tú pensabas esto. Es decir
tu carne aceptaba las imágenes que crecías.
Entonces mirabas lo que me habías escrito.
como yo lo miro. Como ahora ya ninguno
de los dos empieza o termina en algún sitio
numerado y designado. ¿Te das cuenta?
Estoy leyendo lo que me has escrito.

 

27.

El miedo de parecerme pero no.

 

28.

La calle es nadie. Nos encontré palabras redondas

 

29.

Un día, de tu carne gritada amaneceremos.
Yo te lameré el dolor para sentirme menos inútil.

 

30.

Todos los dioses que hemos inventado
en todas partes nos son hermanos.

 

31.

Nos busco
como un hombre convertido en perro al que nadie comprende
me veo pasar y me ladro
algunas veces me ahuyenté con palos
ésta es la distancia amor pobre sabueso tirale
un hueso pero después no te hagás el desentendido
como los que dan porque les sobra y con eso ya
están abonados al paraíso.

 

32.

Una mañana de lluvia tenía los ojos con
hache linyera en el zaguán del tiempo
redondo de frío y de hambre
extendió los ojos como manos
despidiendo un barco alucinado
lo encontraron muerto de locura
pero él ya viaja en el barco.

 

33.

En las sienes de la noche se desmoronan los
trenes
en el azul silencio del cielo tiritan grillos
de plata
yo camino recogiendo la poesía en cada
cosa
para vivírtela así como me viene

para irte el amor que se desata

 

34.

Volcarme por los bordes de tu cordura
caer como hormigas que trepan
chorreando la sombra
desviscerada con palabras
vociferar mi silencio
como anchas lanzas de espacio
vivirlo todo con la infatigable infini-
tud de un verbo
y olvidar
o ya no pensar en todos los hombres que
he sido
redondo en mí
de haberte tragado como a un
túnel
y decir que hasta
asido como un náufrago en tu boca
cruda como el sol como el fuego
encallado en tus dientes
diciendo amor con pájaros calientes
rebalsándonos los ojos
que cerraban la locura.

 

35.

Nunca he dicho la palabra alma
es una casa
donde nunca entré porque sí
—todos mis hábitos empiezan en porque sí
tal vez no haber vivido una palabra
significa no haber vivido su significado
Estoy tan rabiosamente acostumbrado
que no podría internalizar las cosas
de otra manera que con la forma de las
palabras
porque nada emito, sólo recibo
En última instancia
es como si el árbol recibiera
las frutas
desde la tierra, y ésta, de la lluvia.
pero he dicho como, como si el árbol
por eso no debe ser lo mismo
Y en ese caso
ya estoy poniendo en duda las
verdaderas palabras de decir lo que
he comparado para poder expresar
y dije última instancia
¿es alguna característica del alma?
porque haber dicho lluvia, es en
mi terreno remitirse a más
y a una extensión que me excede
Y yo llego hasta el último signo de
lo humano.
Yo que soy cualquiera
y estas cosas del "alma"
que no siempre son de la piel
en qué otro sitio que en el "alma" misma
pueden existir
Porque la duda de ella ya es una cosa
de ella
y la primera duda total
de mi existencia la certeza
sería no tener imágenes
Y qué imagen puedo pretender de
una cosa que no existe.
Y sin embargo
yo de todas mis cosas porque sí
me animo al alma
porque de tanto sacudirme
una palabra que se me ha instalado
quiero decírtela
porque si existe
y yo la tengo
creo que es allí donde existes.

 

36.

Tú fuiste agua de mar
y yo la tierra de la península.

fuimos montaña y cielo vistos en
horizonte
tu fuiste el azul apuñalado yo fui monte

tú fuiste tierra
yo río

 

37.

No eres más oscuridad profunda
a mis ojos, como ayer, misterio

 

38.
I

Dulce mía. De las cosas más simples nos llega
la convicción de ser hombres. Como ver un racimo
de palomas temblando contra la mañana o que
maté mil hormigas inocentes corriendo el barco hacia
tu última imagen sobre el espigón.
Qué maravillosa tristeza me invade desde quererte.
Gracias por amarte, mujer, compañera.
En un instante somos la medida de nosotros
mismos. ¿¡Cómo entonces no sentir esta impotencia
de que todo lo que diga sea insuficiente!? Amor,
cómo no regalarte la historia vacía que me voy
llegando desde mañana, para que hagas lo que
quieras. Lamería tu indiferencia por sólo
ser tuya. ¡Cuánto, a la vez de exigirlo todo, acepta-
mos cualquier cosa, por el solo hecho de venir de quien
queremos...! Gracias por llorarte, gracias por mí
que golpeé desde el alma el hermetismo de mi coraza,
y enfrutecieron todas las estrellas que llevamos
en los ojos. Gracias por ser y por serte.
¿¡Qué puedo decir de mí sino que todo lo fui para
llegar hasta los días que seríamos!?
Ahora todo espero, pero ya nada me importa.
He vencido mi silencio porque sí, y ahora que conoz-
co las palabras, ahora que las he sido todas, me
queda este otro silencio de ya no tenerte. Ése es el
sentido de la tristeza. Una soledad por ausencia, y
no la inútil y vacía soledad que no tiene altares
ni nombres que rezar. Te quiero, te quiero y
me cago en todas las pioladas que podría hacer
para guardarte. Prefiero, ahora que ya la conozco,
abrirte el alma como un templo; aunque así sólo
me entrasen los gorriones a picotear las estrellas del
silencio como al trigo.

 

II

Todo me lo comí. Fui apilando en la garganta todas
las cosas. Y en un momento comprendí que irte sólo
podía aprenderlo en el instante inapelable
de cada vez más la lejanía. Aprendí a que te fueras.
Ay Chalita qué putamadre es la vida.
Yo sé que un día tejerás mis hijos. Los hombres sólo
servimos para que las mujeres. Pero creo que como un
día tu cuerpo acudirá a morir un poco en el amor de
la semilla, redondo sobre la raíz de la luz, hembra,
tu labriego entrañal que me propague por tu sangre,
así, virgen mía (porque además, y sobre todo, virgen de
mí), así, como tú, madre, te duplicarás en el
nosotros vivo que vivas; así, siento que el alma
es un país infinito donde oigo el rumor de las
raíces que me he venido el amor.

 

III

En el
espigón, también Gerardo era en ese mazacote de
brazos donde yo te gritaba silencio.
¡Qué heroísmo ser humanos! Todo empieza con lágrimas,
como tus hijos. Allí en las lágrimas, en el barro
del mundo y del alma que empezamos a ser, recoge-
mos nuestra verdad. Allí es fácil creer en Dios.
Por eso, gracias por Dios que es apenas un poco de ti.
Mujer, divina mía, ¿¡cómo no ofrendarte mi miedo y
mi valentía infinitos!? ¿¡Cómo no tocarte el amor
con la vida, y cerrar después todas las palabras!?
Sólo, no olvides que me poblaste el amor, que todo
es en ti como en el sol. De cualquier otro olvido,
te pido nada más que la vida.
Hasta nosotros, con el corazón boquiabierto
como un beso vacío que te esperaré siempre.

 

39.

Ciérrate como la tierra sin cicatrices
como el cielo a la nuca de los pájaros
en la tarde última
y calla
el silencio es un campanario de palabras vacías
Pero mucho más, llamados
de domingos sin campanas.
Ciérrate el nunca es más allá de los diluvios
Ciérrate como las espaldas en la niebla
como los barcos últimos
y no busques un pájaro
que te embastone el ciego
a tientas, la historia te asume por
las manos
Ciérrate. Guarda los ojos para los sueños
que la realidad sólo es testigos
Tu boca es un cerrojo
como un pez azul definitivamente
Las palabras terminan en los hombres
y tu boca es un cerrojo
como todas
el día de los hombres por adentro
El día de los miles únicos espejos
donde cada rostro tiene cada eco.
Ciérrate
es en vano primavera
calla como la tierra sin cicatrices
las flores son bajo los huesos
y van campanarios en las ramas
sonando a silencio de verdad
sobre los muertos.

 

40.

Nada espero en ti
pasaré a buscarme por tu vez
pero el espejo mutuamente
dirá nosotros a la espalda de los días
No me guardes que somos partidos desde siempre
Debes estarme
yo te soy mañana algunas veces
Pero tenemos los costados de campanas.
Y hoy (apenas) nos toca golondrinas
vivirnos la irremediable soledad que vamos
a veces ciegamente
justificada de rostros que tanteamos.
pero solos
eternamente ausentes.
Ah! podernos las manos un beso
un solo cerrojo abierto el ciego
medirnos soledad en un viajero
tantearnos en palabras el silencio.
Morirnos diariamente
Tú que nunca vuelves a ti misma
y que nunca existes igualmente
¿cómo guardarme?
¿cómo no perderte?
si en esta sólo soledad se abisma
cualquier pájaro que pase a visitarme.
No nos esperemos amiga
amor un beso
la mentira nos crece de las manos
pero el beso se vuelca como el canto
que emerge de la flor y de la espiga
Eso sólo eso
nos podemos porque vamos
aunque mañana que no estamos
Grito de sangre caiga o diga
amiga amiga mía
mañana es siempre todavía
No partamos
pero vamos
Adiós o para siempre
porque fuimos y olvidamos
porque levantamos los ojos de la gente
y entre sangre y savia
y las estrellas maduras que nos pasan
morimos o vivimos diariamente

JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

 

 

 

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